Día del Libro

La gente sabe que a pesar de las cuitas de la vida diaria, habrá un día en que nada le nublará el gozo. Todo el mundo se reserva una efemérides para festejar. Mucho tiempo atrás, cuando en los pueblos no había televisores y solo algunas radios de galena, cuando llegaban las fiestas del pueblo, generalmente tras la recolección, por aquello de la abundancia, los vecinos se abundaban como en todo el año no lo habían hecho y una de las consecuencias mayores era, precisamente, el nacimiento de niños a los nueve meses de aquello. No quiere decir que no nacieran niños en otras fechas, pero en aquellas, la sangría y el baile engrasaban las relaciones más secas y endurecidas.

Hasta en las casas más necesitadas se respetan las efemérides: Cumpleaños, aniversarios, etc. En otras, como en la mía se come y se bebe por los que ya no están.

Las efemérides, como tantas cosas son relativas a la personalidad del humano. Hay quien se acuerda siempre del día que perdió o le robaron la cartera o a quien se le pasa por la cabeza aquella oportunidad perdida, aunque es cierto que la palma se la llevan las grandes citas, el 14 de abril, el 24 de diciembre o el 1 de enero, el 12 de octubre, el día de todos los santos, el Corpus en Toledo, etc. Cada cual a lo suyo, pero siempre dispuestos a festejar, a convertir en placer el recuerdo.

Pero las cosas de las gentes han ido cambiando desde esas fechas del tabaco liado y la bota de vino, la burra y la guadaña. Aquella sociedad precaria, atada a la subsistencia casi diaria y de mayoría agraria se ha ido convirtiendo en una sociedad consumista que febrilmente, busca en su fuero interno la oportunidad para mejorar cualquier cosa de naturaleza material que sea susceptible de ello. Es verdad que ya no se agolpa a las puertas de las Plazas de Toros, pero revienta las puertas de los Grandes Almacenes el primer día de rebajas. Hoy tenemos el día de la madre, el del padre, el del sobrino, el del cuñao y el de… Todo ha cambiado mucho.

Hace unos días, en unas jornadas en Llanes, hubo un encuentro de Cantautores al que acudimos los que aún contestamos al teléfono, organizadas por la Asociación Tertulias de Llanes, comandad por Adolfo Rodríguez Menéndez, fueron dos días hermosos de encuentros emocionantes entre los que compartimos una conciencia de superación. Pues bien, en la rueda de prensa previa, ante la pregunta sobre que diferenciaba los años del tardo franquismo y la primera Transición con los actuales, yo les hice a mi vez una pregunta a los representantes de los medios: ¿Ustedes conocen a alguien hoy en día que esté ahorrando para comprar un disco o un libro? La respuesta fue silenciosa. Esa es la respuesta.

Mañana 23 de abril se celebra el DÍA del LIBRO y El Corte Inglés anuncia descuentos y presencia de escritores de toda ralea para animar el cotarro, seguro que será una gran fiesta y los fieles rebosaran los pasillos entre hileras de pantalones, blusas y ropa interior. Y ojalá se vendan muchos libros. Y seguro que se venderán. Y seguro que los escritores presentes no darán a basto firmando ejemplares de sus últimas creaciones y las gentes volverán a casa con el ejemplar firmado. Y algunos de ellos, además, serán leídos, y algunos serán leídos desde la primera a la última palabra escrita y otros tantos, claro, irán a parar a la estantería donde les aguarda para acompañarles la Enciclopedia de las Flores o el Anecdotario de la Naturaleza Humana.

¡Menos mal que se les ha ocurrido a la postre dedicar un día al libro! ¡Un día!

Una marea morada se despereza entre lo gualda y lo reta ante todas las banderas. Abril