El rasero de la Justicia

La gente sabe lo complicado que es eso de la igualdad de derechos y deberes. Está bien en el papel, sobre todo porque no se podría poner lo contrario, pero como tantas y tantas cosas del ser humano, entre deseo y acción, entre propuesta y conducta, rige un desierto infinito que los que lo quieren cruzar impolutos saben como es de duro y difícil. Se supone que todos somos iguales, al menos ante la ley, pero es solo ante la ley, no ante la Justicia que es administrada por hombres, por hombres-jueces, pero hombres al fin y al cabo. Ya escribimos algo sobre esto hace tiempo y ardieron los teléfonos de este periódico, espero que esta vez suceda igual. Hay cosas que si entras en ellas, sales preso y la justicia es una de ellas.

No encuentro una función más necesaria y a la vez más difícil que la de juzgar. Porque juzgar es decidir y en la decisión de los hombres pesan tantas cosas que los ideales se quedan en pelotas. Repartir Justicia es aplicar la ley de la misma forma, sin condicionante alguno, o sea un imposible al que se puede aplicar aquello de El Gallo: “Lo que no pué ser no pué ser y además es imposible”. La naturaleza humana no sería la que es si pudiera abstraerse de la manera que se necesita para repartir por igual. Es más: Si la naturaleza humana pudiera permitir ese grado de independencia moral, no sería humana, no podría tener las capacidades de rebeldía y desviación que terminan por enriquecer el conjunto.

Viene esto a colación del famoso partido de fútbol jugado este martes pasado entre el fútbol Club Barcelona y el club de fútbol Atlético de Madrid. Y que me perdone mi admirado y querido Julián García Candau por meterme en su Rancho, pero es tan gráfico que no me resisto a ejemplarizar estas reflexiones con lo sucedido. Porque lo que ha sucedido es lo de siempre, lo que se esperaba y cómo no, para lo que no se estaba preparado. Pasado el partido, la prensa deportiva mundial comienza a hacer cábalas sobre las casualidades y termina en el frío desván de las estadísticas.

Se enfrentaban en una eliminatoria de cuartos de final de la Champions League un equipo al que se le exige eso, estar ahí: El Fútbol Club Barcelona y un outsider, un club que ha irrumpido en los últimos tres años entre los supermillonarios de Europa sin su presupuesto, 194.600.000 de euros, por 694.000.000 el Barcelona. Un milagro. Pero a pesar de todo, El Atleti, como le llaman sus aficionados competía de igual a igual. Se dice que en el campo de juego no hay contabilidad. Y es cierto, pero hay jueces que deben repartir justicia y por ahí se vacían las cañerías.
Los números, al margen de la diferencia de presupuesto son escandalosos: 19 faltas del Barcelona y tres tarjetas amarillas, 16 del Atleti y 8 amarillas y una roja. El Barcelona es el equipo al que más penaltis le pitan a favor con diferencias abismales y es el equipo que más veces juega ante diez por expulsión de algún contrario de toda Europa y… es el que mejor juega al fútbol, probablemente de todo el mundo.

Los aficionados del Barcelona, los culés, verán estas cifras lógicas por la diferencia de calidad de sus jugadores con el resto… Y tienen razón. Pero… Lo que parece claro y no hay más que leer, digo, la prensa mundial es que al Barcelona le protegen los jueces, los árbitros, linieres, jueces de área y cuartos árbitros, comités de designación y el sursum corda . Seguramente lo hacen para proteger el fútbol, para que los enormes jugadores del Barcelona puedan hacer sus jugadas maravillosas sin que corran el riesgo que les partan una pierna, por eso, seguramente, sin manos negras que valgan pueden darse esas estadísticas. En nombre del espectáculo y seguramente en nombre de los intereses económicos. Supongo que para Sponsors, UEFA, FIFA, cadenas de televisión, clubes etc. No sería lo mismo una final Atleti-Wolfsburg, salvo quizá en este caso para la Wolkswagen. No, si perdiera el Barcelona, todos perderían. Yo que El Atleti no jugaría el partido de vuelta, que lo jueguen ellos solos, entre ellos para que puedan hacer lo que quieran. Seguro que los jueces se lo permitirían.

Los nanaistas creemos que hubo atléticos antes del Atleti. Abril