Ez dut ulertzen

La gente sabe aquella historia bíblica de La Torre de Babel (Génesis 11:1-9) cuando los hombres que habitaban la tierra, hablaban una sola lengua y decidieron unir su fuerza para construir una Torre que llegara hasta el cielo, ofendiendo con ello a Dios, de forma que este bajó a ver la Torre y “Confundió el idioma de toda la gente de la Tierra y los dispersó por ella” Ese sería el origen creacionista de las lenguas y por ello de la comunicación. Desde aquel tiempo de leyenda, el hombre ha dedicado a la comprensión lingüística un enorme esfuerzo y una gran cantidad de recursos, pero por lo que se ve en este pequeño trozo del sur de Europa, no parece que haya tenido mucho éxito en ello. La confusión entre quienes creen que lo mejor es vivir inmerso en su legua y los que creen que deben preservar el derecho lingüístico en la esfera personal y no en la pública sigue estando donde estaba y poco se puede hacer, porque, como todo lo político, no hay razón científica que aplicar. El debate sobre si el derecho lingüístico es personal o no, se diluye en determinados lugares nuestros. Hoy se lee, por ejemplo que el TSJC o lo que es lo mismo, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, sentencia que el protocolo de usos lingüísticos de los funcionarios del sector público catalán que fijaba que el catalán debía ser el idioma de uso común entre los funcionarios y que debía seguir usándose en presencia de terceros, es una norma imperativa y lesiona el derecho de opción lingüística del usuario. Es decir: De nuevo el debate entre opción y derecho personal y política educativa. El debate es extraordinariamente importante por cuanto el aprendizaje del idioma no solo puede ser un arma irreversible desde el punto de vista político sino que condicionará el sistema de conocimiento del individuo. No es lo mismo aprender a estudiar en galego que en castellano, puede no ser muy relevante entre el catalán y el castellano, pero puede ser muy importante la diferencia si se aprende a leer en euskara o en castellano. Créanme. La opción pública del estudio de las lenguas españolas debe ir siempre acompañada del derecho del usuario como sentencia el TSJC, y la propia decencia mental, pero es cierto que la política cultural autonómica en los territorios históricos con lengua propia, está determinada y obligada, no solo a mantener la lengua vernácula como el principal tesoro que es, sino a proporcionar los mecanismos públicos para que su uso se extienda y generalice. Aunque en general, las Administraciones Públicas de carácter nacionalista, intenten por todos los medios que esa política educativa, termine en política, a secas. En estos días nuestros de exaltación del carácter pactista de las formaciones políticas, las cuestiones de política lingüística siguen estando dirimidas en el espacio propio de la Autonomía en cuestión. La necesidad evidente de la capacidad de Vascos y Catalanes para redondear porcentajes, vienen a aflorar los maletines de promesas. La dificultad continúa pero la intención es clara: Cualquier concepto que pueda usarse como medida de concesión es válido y siempre, alrededor de la cultura y más concretamente alrededor de las políticas lingüísticas. El debate, sin embargo debería abordarse a nivel estatal a nivel de política lingüística estatal. Sin llegar a plantear la idílica situación en la que todos los niños del Estado pudieran hablar y hacerse entender en Galego, Catalán con sus diversidades y Euskara, además del castellano, un mínimo nivel de conocimiento de estas lenguas, protegerían a aquel potencial usuario charnego al que se refiere la sentencia citada o aquel otro que se vea obligado a repetir el título de este texto en euskara: NO entiendo.

Las palabras dibujan todas las formas del mundo y bautizan todos sus horizontes. Febrero