NS/NC III. La vida no entra en política

La gente sabe los dimes y diretes de la actualidad electoral por los medios de comunicación que cuentan como les va a los candidatos en tal o cual lugar. De esa manera viendo la tele en Badalona se entera uno que tal político ha estado en el pueblo de uno y llama al familiar más a mano para saber cómo le ha ido y este le da la respuesta: “Fueron los de siempre” se refiere, naturalmente a los que siempre van a lo mismo, no a aquellos que siempre van a todos, aunque también. Hay gente que mata por un canapé.

La actualidad electoral es cosa de los partidos políticos. Son ellos los que engordan el cotarro convocando a la gente para que vengan a ser convidados. Un canapé o una paella popular. Todo vale. Son las organizaciones las que convocan, desarrollan y rentabilizan la acción electoral. La Casta, en términos acertadísimos de Pablo Iglesias. Todo lo que sucede en clave electoral depende de las asociaciones de los partidos en las distintas instancias, nacionales, autonómicas, locales, etc. Es la militancia la que logra la movilización. (862.000 del PP, 201.000 del PSOE, 368.000 de Podemos y 21.000 de Ciudadanos.) Total: 1.396.000 ciudadanos de un total de 36.510.952 que están llamados a votar. O sea: menos del 4%. Que si ponderamos el tema y nos creemos que el 50% de los afiliados hacen labores de partido, nos daría menos del 2% de los españoles que pueden votar. ¿Y qué hacen el resto de los más de 35.000.000 millones de españolitos? ¿Se organizan debates colectivos a nivel nacional, provincial, local o de barrio sin participación de los partidos políticos? NO. Así en mayúsculas. La sociedad civil parece al margen de la vorágine electoral, y parece increíble que así sea. Da la sensación que a la gente no le importara lo que pueda suceder y que mantiene la sensación que gane quien gane (un poco al estilo de Pío Cabanillas) ganarán los mismos. ¿Será que los asuntos que le incumben a la gente les parecen al margen de la acción política? ¿Qué gane quien gane, lo que les interesa seguiría igual?

Si se ven los problemas principales que interesan a la sociedad civil española en la última oleada del CIS del 15 de noviembre, como siempre, los números nos alumbran el camino: El problema identificado en primer lugar (77,5%) es el Paro y la gente entiende que los políticos tienen muy poco que decir en el asunto. En segundo lugar identifican La corrupción y el fraude (40,1%) que juega en el equipo contrario de los partidos políticos precisamente. En tercer lugar aparecen los Problemas de índole económica (24,0%). Justo los que se derivan de la mala acción política. En cuarto lugar ni más ni menos que los políticos en general, los partidos políticos y la Política en general (20,4%) no se ve cómo va a elegir a quienes detectan como el 4º problema en su vida. En quinto lugar aparece la sanidad (11,9%) y en 6º los problemas de índole social (11,0%). Mientras que el supuesto (y real) gran problema: La educación (9,7) solo le parece un problema al 10% de los españoles y ese sí que tiene que ver con quienes salgan elegidos.

Por el contrario, la inmigración (4,01%), el racismo (0,0%) o el funcionamiento de los servicios públicos (0,3%) como se ve, no le preocupan prácticamente nada a la gente. Todo lo que tiene que ver con su vida con lo civil del Estado no lo ven directamente relacionado con una u otra opción política, mientras que oyen a los políticos hablar de asuntos que como se ve, le interesan más bien poco. Puede que esa sea la razón de la indecisión anunciada del 40% de los votantes, o sea, más de 18 millones de los nuestros. Demasiados. Aquellos que no ven que su vida sea del interés de los políticos.

Los refugiados se le escurren entre los dedos a la opinión pública y se ahogan. Diciembre