NS/NC I

La gente sabe lo que sabe. Quiere eso decir, que aquello que conoce es lo que le edifica. El hombre no es sino un enorme archivo simbólico que es consultado muchas veces cada día en busca de la solución. No se trata de la experiencia. Eso es memoria. Se trata de información compilada al servicio del usuario. Otra cosa es, que a veces, cuando esa información produce conducta, y esta se repite, produce experiencia. Sabemos lo que sucede en el caso supuesto. Eso nos da algo mas que información: Nos da creencias y cuando estas se repiten una y otra vez de la misma manera y con el mismo resultado, se convierten en vigencias. Cosas que nos rigen la conducta cual manual de usuario automático. No necesitamos ver que pasa con ellas. Lo sabemos. Y lo aplicamos.

De la misma manera que la gente sabe lo que sabe, no sabe lo que no sabe. Esta perogrullada viene al pairo de la situación preelectoral que vive el país. La gente igual que produce acción cuando conoce la situación, se paraliza ante lo desconocido y se alerta de no conducirse de ninguna manera porque no conoce el camino. Es una sensación que el hombre moderno parece que no vive nunca, pero no es así. El hombre antiguo, conocedor de lo que conocía y lo que no, antes de afrontar una situación prevista desconocida, preguntaba a quien pudiera poseer la información fiable para poder afrontarla. Pero el hombre moderno sabe tantas cosas que entre ellas están las que desconoce. Son aquellas cosas que se supone que sabe porque se las han contado pero que en realidad desconoce. Eso le permite conducirse con naturalidad ante ese acontecimiento, porque lo que hace es conducirse como se supone que debe hacerlo, es decir, convencionalmente, de esa manera su desconocimiento queda cubierto con la convención: Imita la conducta del otro y con ello sale del apuro siendo como el otro, lo cual es bastante cómodo, mucho más, desde luego que dedicarse a buscar la manera de conducirse o mucho peor, declarar su ignorancia. Todavía mas duro.

Se publican las cifras de las encuestas preelectorales y los datos como siempre nos dejan fríos y nos avisan. Mas de un 40% de la población no es capaz de contestar a la pregunta sobre que piensa votar, pregunta en la que está contenida la falsa información. Decir lo que no se va a hacer y salir del paso. Pues bien. La gente prefiere no mentir, o al menos no dejar de decir la verdad y responde que no sabe que va a hacer en estas próximas y trascendentales elecciones generales.

Se trata de una respuesta tremendamente informativa porque nos aporta en la ausencia de respuesta muchas e importantes noticias. En una sociedad como la actual donde cada cual parece tener todas las respuestas, la gente contesta que no la tiene, que aún le faltan datos para tenerlas y con eso nos dice que la dinámica política del último periodo electoral, de estos cuatro años pasados, no ha conseguido llegar al ciudadano como para que pueda forjarse una creencia. Pero además nos dice, que los mensajes políticos no han aclarado las cosas sino que siguen enmarañándolas y sobre todo, nos dice, que las experiencias consecuentes de las elecciones autonómicas y locales pasadas no dan respuesta. Aún más: Nos dicen que la acción política consecuente de algunos de los cambios drásticos acecidos en esas políticas, no han logrado dar al ciudadano una opción clara. Y eso pensando que siempre se dice que si hay una acción política cercana a la ciudadanía es la que se ejerce en el ámbito autonómico y el local. Bueno pues un 40% de la gente, o no se ha enterado de lo que han hecho muchos nuevos políticos, lo que es enormemente grave sino que en el caso de que se hayan enterado, los cambios los asimilan a los anteriores, de manera que la consideración tras la revolución, sigue siendo la misma: No sabe o no contesta, que viene a ser lo mismo, sin serlo. Continuará...

Parece que seguimos viendo en lo desconocido la salvación, porque nada nos vale lo suficiente. Diciembre