Paris vaut bien une messe

La gente sabe desde mucho antes de esta horrible carnicería en París, que se está librando una guerra religiosa, queramos o no queramos. Siempre se ha dicho que dos no pelean si uno no quiere pero es otra mas de las mentiras compasivas con que nos contentamos. El Islam rigorista que cada vez lo es más y son mas, está en pié de guerra contra Occidente, su cristianismo y los valores que de el se derivan. Las premisas cívicas de la sociedad occidental son contrarias al corán, y los valores democráticos representados en los valores republicanos de Liberté, Egalité, Fraternitéson anatema para las sociedades islámicas. Desde luego que no todos los creyentes son rigoristas, sin duda que no, pero que el rigorismo está en el fundamento islámico es incontestable.

Lo estamos viendo en los últimos días en Turquía, en donde cada victoria de Erdogan trae un nuevo recorte de libertades y mas represión. En Marruecos, los partidos de izquierda de enorme tradición política han sido barridos del mapa en las últimas elecciones regionales y locales, de manera, que en todas las ciudades de importancia tendrán autoridades de los partidos islámicos cada vez mas importantes y poderosos.

El Islam sigue anclado en los valores bajo medievales que le vieron nacer y contrariamente al cristianismo, no se ha desarrollado fuera de países en desarrollo salvo alguna excepción discutible, lo que ha impedido que pudiera modernizarse y acoplarse a los tiempos. Ha permanecido inmóvil e imperturbable anclado en si mismo y contra todo lo demás. Muchas sociedades islámicas no han conseguido librarse del yugo del post colonialismo y han visto como repetidamente no lograban los mismos objetivos que los países adelantados, inmersos en el subdesarrollo y la pobreza mientras veían la opulencia por televisión. Esa sensación solo produce frustración y odio contra quienes lo han impedido.

El islam combatiente cree que Occidente le debe mucho y ante la imposibilidad de cobrárselo, le ha convertido en su único enemigo. Por eso ataca donde mas le duele, En España por considerar tierra perdida frente al infiel cristiano y en Francia, en París, capital de todo lo que combate. Ya Enrique III de Navarra y IV de Francia tras no conseguir ganar París y ser reconocido como rey solo por los hugonotes, protestantes como él, y tras tres guerras de religión, abjuró de su calvinismo materno y el veinticinco de julio de 1593, pronunció esa famosa frase: París bien vale una misa.