La pirámide trófica de las mafias

La gente sabe que todas las poblaciones animales que existieron fueron medrando hasta que alcanzaron su mejor nivel de incompetencia, para finalmente, desaparecer. Excepción hecha de los cocodrilos y un par de oportunistas mas, de todo lo que existía antes que el hombre medrara, no queda nada. Algunos fósiles que nos enseñan un par de anécdotas de su existencia y poco más. La cuestión principal a tener en cuenta es que todas ellas se extinguieron a causa de su competencia. La feroz lucha por la comida y los espacios fue dando lugar a escenarios muy diferentes en función de las especies que primaban sobre las demás.

Pero he aquí que aparece un bípedo de apenas metro y medio con más pelo que razón y empieza a imponerse sobre las demás especies a base de argucias, es decir: inteligencia para destruir y evitar serlo el mismo. Y en eso cambia todo. Desde ese momento las especies animales dejan de medirse entre sí para hacerlo frente al sanguinario con cara de mono y este toma el papel supremo que condiciona todo el devenir de la evolución desde entonces. Así, todas las cuotas que sufren las especies desde entonces son exclusivamente atribuibles al humano, el se convierte en su máxima paradoja. Es su factótum definitivo, si quiere las salva y si no las destruye.

En la actualidad, el de cara de mono se ha dado cuenta de hasta donde ha llegado su mano criminal y por ello ha comenzado a preservar las especies que aún le acompañan. Pero como es un inocente, cree que pueden valerse por sí mismas, como si el hombre y el medio no fueran lo mismo, por eso, inhibiéndose el como predador, resulta que las poblaciones salvajes no medran por sí mismas, precisamente por la falta de selección genética y entonces, muy a su pesar pues le encantaría que pudiera no ser, no tiene más remedio que autorizar, y aun mas: fomentar, la caza a la que su apellido selectiva le sobra, pues toda ella lo es. Y por eso incidiendo en la predicción sobre el macho alfa propicia la aparición de varios machos que escalan y ocupan la posición de viejo granuja que se las sabía todas y renuevan la sangre.

Bien, pues el cara de mono que es tan listo, no es capaz de aplicar su experiencia en esto a algunos ámbitos de su actividad que le son extraordinariamente costosos.

Leemos constantemente como, por ejemplo, la policía mexicana en su lucha contra el narco, acorrala y detiene o ejecuta a los grandes capos de los cárteles, con lo que realmente lo que fomenta es al igual que en el mundo de los cérvidos, la renovación imprescindible de la mafia que la vigoriza y potencia. Los grandes capos, casi todos ellos detenidos por estar ya más fuera que dentro de los sistemas de seguridad que les protegen, pintan poco, caen en algún pequeño apartamento de la costa cuando no, como en el caso del gran capo canoniere Totó Riina le sacan de una mísera choza más parecida a un zulo en la que vivía, si esa existencia aún puede guardar la denominación de vida. La prueba es que casi todos los grandes capos de la mafia en Italia, México, o USA están en la cárcel y la violencia no cesa.

La prueba del nueve se ha vivido estos días en la célebre Cañada Real, también denominada supermercado de la droga en Madrid. Han sido detenidas “Las Niñas” las mujeres de los traficantes encarcelados que naturalmente se habían hecho cargo de los asuntos de sus bandas respectivas. Los grandes capos ni siquiera son sucedidos por su Cayo Bruto correspondiente, sino que la cuota femenina reclama su sitio y se convierte en hembra alfa.
El verdadero problema es que no vislumbro la alternativa y así, es fácil escribir.

Aparece el verde por donde mires como una señal de salvación. Mayo