Serendipia

La gente sabe que parte de las cosas que necesita no las puede programar, o mejor dicho: Aunque programe lo que programe, por mucha distancia que tome y por mucha intención que le ponga, las cosas no suelen salir como se esperan, al menos, no siempre. El tipo este que cada vez más se parece a los invitados de los Reality Shows aunque no quiera, se plantea las cosas con antelación y seriedad, con dedicación y capacidad, pero luego le salen por donde salen. La gente sabe que la experiencia suele ser un buen reservorio de capacidades contrastadas y por eso se fía de ella mas que de otra cosa. Los medios de comunicación suelen aportar su visión de última hora, probablemente la mejor informada, la más contrastada y no digamos el círculo de amigos y en última instancia la familia. Pues nada, las cosas salen como no se esperaban. Así son las cosas.

Lo que pasa es que la gente sabe que debe contar con lo inesperado. Que la vida sale a su encuentro de la misma manera y con la misma pasión con la que el la busca y le corrige aun a su pesar. Puede que el hombre moderno, ese criado entre concursos y tele basura se pase los días buscando desesperadamente una manera de controlar su vida y por ello se afana en fundamentarse, pero en realidad sospecha que depende en buena medida de lo inesperado.

De chiripa se consiguen cosas que pueden ser determinantes. En ese principio se basan todos los juegos de azar, sea la suerte o la falta de ella la que se persone, la gente confía en que lo inesperado sea lo que le saque del hoyo. La historia esta llena de ejemplos en los que cualquiera se ha visto determinado por lo inesperado. Arquímedes se metió en el baño y sin que sepamos como, se percató que desplazaba la misma cantidad de agua que su volumen corporal. Así pudo desarrollar el principio que lleva su nombre y que tanta importancia ha tenido en el desarrollo de la mecánica de fluidos. Newton y su manzana, etc, etc.

El palabro no por poco usado deja de ser certero porque la realidad es tozuda y tantas veces el ser humano se ha visto congratulado por lo inesperado que termina siendo acuñado el tema aunque no se use. Las cosas que se encuentran inesperadamente, sin buscarlas, nos dejan una esposa para toda la vida, una casa soñada, una salida por potra o un antiguo amigo en una esquina. Todos podemos contar las ocasiones en las que buscando algo nos hemos encontrado con lo que no esperábamos y eso, precisamente eso, nos soluciona el problema. Bien lo saben los investigadores que aun detrás de su objetivo, no dejan de mirar de reojo porque no se les escape lo inesperado. Si pudiéramos escribir aquí los logros científicos que lo son de puta chorra nos quedaríamos sin espacio.

Eso es lo que busca este país: Serendipia. Confiar en que lo inesperado nos solucione el asunto porque si confiamos en lo que vemos, apañados vamos. Nos quejamos de la baja estopa de la casta política pero en el común tampoco se puede confiar demasiado. Da la sensación que el país se ha rendido ante los retos más necesarios de la vida como la cultura y el arte. Este Estado del Bienestar es mas una siesta zafia que un descanso del guerrero. Da pena ver como El Reino se parece cada vez más a Tve. Y esta al Reino. Qué horror.

Nada se puede esperar de lo que no se conoce pero se intuye y se sueña. Abril.