El CIS ataca de nuevo

La gente sabe como tomarse las estadísticas. Sabe que los números siempre tienen espalda, por eso dice el antiguo dicho que a los números como a las damas se les mira el culo. Ya sé que el dicho es algo machista y de dudoso gusto pero canta una verdad admitida, como no se le den a los números unas cuantas vueltas de más nos arrepentiremos seguro. No hay que apresurarse ni terminar fiándose del todo. Recuerdo un contable del antiguo almacén de específicos Enrique Duran S. C. en el que trabajaba mi padre que cuando llegaron las primeras máquinas de calcular, aquellas de manivela, después de hacer los cálculos del día, se quedaba después de la hora de salida del trabajo y con su lápiz bien afilado, repetía los cálculos a mano por si acaso. Hoy sin embargo, nos fiamos tanto de las máquinas que el 90% del dinero que ganamos o gastamos no lo vemos físicamente, pero nos fiamos de internet.

El Centro de Investigaciones Sociológicas, acaba de publicar su última tanda de intención de voto y como siempre y más últimamente, da mucho que hablar.

Sigue ganando el PP con más miembros destacados imputados penalmente que en las listas. Manchado por los más incontestables chanchullos y corruptelas, sigue siendo donde los votantes depositan su intención de voto. No se sabe si porque les trae al pairo lo que hace que los jueces se escandalicen o porque esperan que si siguen gobernando, a lo mejor les toca a ellos un poco del pastel.

El PSOE se desliza hacia su irrelevancia política, imparable desde hace tanto que ya han olvidado en Ferraz que a veces si importa el color del gato. Por vez primera no son alternativa en primera instancia pues se sitúan en el tercer puesto detrás de un líder que ni ellos mismos se creen, a juzgar por las maniobras internas al respecto.

Curiosamente, sin embargo, Pedro Sánchez es el 2º político mejor valorado eso si con un 3,68 sobre 10, o sea suspendido como todos, aunque el peor, Rajoy con un 2,24. Curiosas paradojas entre partidos y líderes.
Para enredar mejor el maremágnum, Podemos se sitúa como alternativa de poder ante la derecha del PP siendo visto por los votantes como un partido de extrema izquierda, pues lo sitúa en el 2,2 siendo 1 la posición más a la izquierda y 10 la situada más a la derecha.

El bipartidismo pactista y cómplice parece estar en las últimas y la perspectiva pasa por lo que antiguamente se llamaba un pacto a la griega, que no puede decirse igual hoy, entre PP y PSOE. Un pacto frentista ante la voz de la calle aún portavoceada por Podemos. El caladero de votos entre Izquierda Unida y el PSOE del que parece vaya a nutrirse la formación emergente no da sin embargo la sensación de ser tan significativo como la intención directa de voto parece dibujar. ¿Hay más gente de extrema izquierda en España que gente socialdemócrata o conservadora? No hay quien se lo crea. Solo queda por tanto atribuir esa intención de voto al despecho, al desencanto con la democracia actual española profesionalizada y despegada de las sensaciones populares.

Mucha gente, por tanto, que han sido votantes fieles del PSOE y me atrevería a decir que del ala izquierda (si podemos decir algo así) del PP manifiesta con su intención de voto directa que votará como primera fuerza a Podemos con un 19,3%, luego al PP con un 12,9% y al PSOE con un 12,4%. Lo que vuelve a reafirmar la sensación de que la gente está cabreada, decepcionada, desencantada y lo que es peor: desenchufada de la política de los grandes partidos españoles que tan ricamente han dilapidado la herencia que recibieron de sus fundadores. La gente no les quiere y lo dicen. Veremos que hacen.

Las páginas escritas tributan por los cielos pero son pobres porque nadie les hace caso. Febrero