Cuba II (Patria o muerte, Libertad)

La gente que camina por la Habana por primera vez, se asombra de la profusión de grafitis, murales y pintadas de toda clase reforzando la conciencia patriótica. En cada encrucijada del país los rostros de los símbolos revolucionarios acompañan los lemas patrios como no podía ser de otra manera. Cuba es un país simbólico. Lo fue para la Metrópoli mientras fue Colonia y lo siguió siendo en la guerra de independencia que todos sabemos nunca hubiera sido posible la victoria sin la intervención intencionada y maniobrera de los Estados Unidos de América y su mayor escaparate: Los periódicos de Ciudadano Kane, ¡Huy perdón, William Randolph Hearst! La perla del Caribe es una construcción simbólica desde su descubrimiento por las tropas mercenarias españolas y aún conserva ese áurea extraordinaria. Ese espíritu de pueblo elegido ha alimentado su exilio sin límite, de manera que hijos y nietos del mismo mantienen (afortunadamente) el castellano como forma simbólica de comunicación con sus orígenes en la isla. Ese carácter le sirvió a Fidel según cuenta la leyenda cuando a Franco le preguntaron por él y al parecer contesto aquello de: “Es un cabrón comunista pero es un gallego con dos cojones”.

Cuba mantuvo su carácter desde los acontecimientos que la mantuvieron en aquella economía de la ruina. Como el embargo consiguió ayudar a mantener el régimen y a la vez oprimió a la ciudadanía, la culpa pasaba de los dirigentes de la revolución a los presidentes norteamericanos. Las desagraciadas aventuras de Bahía Cochinos, la crisis de los misiles o la gran parodia orquestada por Fidel de la famosa crisis del Mariel y sus famosos marielitos vino a abundar en la teoría de que los gusanos como se les llamó en la Isla reforzaban la resistencia.

Aún no se le ha oído a Fidel Castro, pero si alguien espera que se exprese de forma contraria a lo que está sucediendo, puede volver a soñar gratis. Hace tiempo, quizá demasiado tiempo que Cuba está dolarizada. Recuerdo mi sorpresa en 1983 cuando me aseguraron que en realidad “el dólar nunca se fue”. Cuba siempre fue una oportunidad de mercado, para España primero, para USA después, para la URSS, y la Alemania del Este mas tarde, para España de nuevo en los ochenta, para La china de los 2000 y de nuevo, por lo que parece, para USA. La isla hace mucho que se abrió de piernas y los americanos del norte llevan tiempo avisando que las economías emergentes y China toman posiciones mientras el empresariado norteamericano que es su empresariado natural, corre el riesgo de llegar tarde. ¿Se llevarán todos los habanos y traerán todos sus casinos de nuevo? ¿Qué pasará con los disidentes encarcelados? ¿Dejarán de ser gusanos? ¿Los mantendrán en prisión? El petróleo no vale lo que valía y ya no viene Chaves a cenar con Fidel en el hospital para lucir sus respectivos chándales. ¿Sobrarán médicos de nuevo?

Cuba entera está obsoleta, no solo sus infraestructuras. La tarea es gigantesca, toda La Habana sigue levantada, sus calles se asemejan más a Damasco que a Santo Domingo o a San Juan de Puerto Rico. Es verdad que las ruinas mantienen su correspondiente simbolismo pero todo está cada vez menos en manos del pueblo cubano y más en los medios indispensables cada vez mas como el turismo y de nuevo como antaño, las conductas humanas se corrompen y los corazones revolucionarios se prostituyen frente a su majestad El Dólar.

La cuestión que queda por saber es si todo esto es un triunfo de la Democracia o una derrota revolucionaria. Raúl Castro ha dicho literalmente sobre la decisión de Obama: “merece el respeto y el reconocimiento de nuestro pueblo”. No sé qué tal le siente a Fidel, el problema se nos presenta a millones de tipos en el mundo es que tenemos que ponernos a buscar un sitio donde esconder los disco de Carlos Puebla. Y no es tan fácil.

Los olores dulces cuentan su aventura interminable de flores y frutas sin propietario. Diciembre