La hora de los caballeros

“Menos mal que he descubierto el surf tarde, porque si no, jamás hubiera tenido éxito: Me hubiera pasado la vida recorriendo el mundo en busca de la ola ideal”

Dmitry Rybolovlev

La gente sabe lo que significa tener una afición y de que manera se puede convertir en una obsesión. Se cuenta del Golf que los Head Hunters americanos suelen consultar en los ordenadores de la federación americana de Golf los Handicaps de los candidatos a determinados puestos. Se da por sentado que jugarán al deporte amateur mas extendido del mundo, pero se sabe que si alguien ha conseguido bajar su hándicap hasta un numero muy bajo, 2 0 3 por ejemplo, significa dos cosas: Una que para conseguir ese numero tan bajo ha tenido que jugar muchos días por semana, dedicarle mucho tiempo a practicar, tirar al menos 300 bolas de prácticas cada día, seguramente tomar clases para corregir defectos una o dos veces por semana, leer mucho y ver mucho golf y segunda: que lo mas difícil de esa situación no es, en contra de lo que pudiera parecer, haber conseguido llega a ella, lo mas difícil es mantenerla. Consecuencia: Probablemente quien siendo abogado, ingeniero o representante de ventas y tenga ese hándicap, le dedicará a su hobby mas tiempo que a su trabajo y probablemente mas que a su familia, si la tiene. Es lo que se conoce por Hobbyobsesión.

El título de estas palabras está tomado precisamente de una novela del gran Don Winslow titulada igual y que se refiere a la hora tempranera en la que los auténticos locos del surf en las costas californianas integrados en el llamado Club del Amanecer, dan paso a los maduritos que antes de ir al trabajo, se tragan unas cuantas olas en la que se denomina así: La hora de los caballeros. Una trama en medio del océano pacífico en donde con seguridad se hubiera encontrado a gusto el multimillonario Rybolovlev a tenor de sus palabras, en las que acepta sufrir una dependencia por saltar olas con una tabla. Menos mal, según el, que cuando lo descubrió ya había amasado una fortuna de mas de 7000 millones de euros según la revista Forbes y le había dado tiempo a comprarse equipos de futbol como el Mónaco o la Isla mítica de Scorpios a su hija Ekaterina, de 24 años.

y en algunos casos se terminan convirtiendo en obsesión. Varios Psiquiatras eminentes están desgranado desde hace años las dependencias sobre la gimnasia, la natación, las artes marciales, el golf, etc. Terminan siendo pasatiempos que ocupan todo el posible amenazando con ocupar mentalmente todo el disponible y dificultando, desde luego, el trabajo y la atención. Algunas de esas obsesiones llegan a límites delictivos como las ludopatías.

Todo comienza por el juego y la posibilidad de poseer tiempo marginal en el que ocuparnos al margen del trabajo y la familia pero a veces no se sabe a donde puede llegar. Está claro que para cada uno de nosotros tendrá una llamada diferente uno u otro hobby, pero cualquiera tiene potencialidad para arruinarnos la vida. Todos conocemos gente enganchada a prácticas que empezaron para ocuparles un tiempo sobrante y terminan no dejándoles tiempo para nada. Se me dirá que la mayor parte de las veces que eso sucede lo hace en personas que de una u otra forma están predispuestas a ello y que a la gente normal no le pasan esas cosas pero se equivocan, cualquiera de nosotros somos carne de cañón. Porque el ser humano sabe de sobra donde empieza, pero le cuesta prever donde terminar. He visto con mis propios ojos a una gran dama de la aristocracia española robar una pequeña figura de marfil que representaba un elefante en un lugar público por la obsesión de coleccionarlas.

No. No quedan espacios vírgenes para la moral del individuo y pocas veces podremos poner la mano en el fuego sobre como terminará aquella tontería. Entre estupidez y capricho no queda margen para la voluntad. Créanme.

Solo los contornos dibujan escenas encantadas asomadas al vacío. Noviembre