Leer con una sola mano

La gente sabe que hay cosas que tienen remedio y otras que no tienen enmienda como asegura el dicho. La edición y éxito de libros eróticos algo más pasados de tono que los hasta ahora vendidos, sobre todo en terrenos menos discutidos en público como el sadomasoquismo y otros sometimientos y pequeñas flagelaciones han hecho saltar las alarmas de las editoriales y detrás de ellas a los escritores, a los guionistas, productores audiovisuales, etc. A toda la cadena del éxito. Pero como diría mi abuela: ¡huy hijo, eso ha pasado toda la vida!

La asociación del relato sexual, de índole erótica o pornográfica que en el fondo son el mismo relato, pero interruptus, con la historia privada y pública del ser humano es tan antigua y obvia que da un poco de pereza hablar de ello. El término de pornografía fue acuñado en época victoriana y su definición actual añadida en 1860. O sea: Ayer. La primera representación artística de la que tenemos noticia en Europa es una pequeña escultura hallada en Alemania, se trata de una figura de mujer de aproximadamente 40.000 años de antigüedad tallada en marfil de mamut de unos 6 cm de alto en una excavación en 2008 realizada en Hohle Fels en la región de Jura Savo. Aunque son conocidas otras representaciones como la Venus de Willendorf de casi 30.000 años y muchas otras posteriores. Todas ellas comparten tendencia. Tendencia que ha perdurado miles y miles de años hasta la llegada del cristianismo. Todas ellas representan el cuerpo femenino exagerando los atributos sexuales y sus alrededores, grandes vulvas, enormes pechos gigantescos culos y generosos muslos. Dicen los científicos que se trata de convocar con ello la fertilidad. O sea: la consecuencia del acto sexual. El ser humano se ha dedicado a eso con fruición desde que era pequeñito y lo sabe cualquiera.

Para provocar eso, sirve todo. Una colaboradora que se embarazó ya con bastante edad y preguntándole yo estúpidamente como les había sucedido, ella, toledana pura simplemente contestó: ¡Pues con la tontería, la tontería….! Es decir con lo que fuera. El asunto es que afortunadamente no tiene enmienda.

El relato sexual a viva voz de las mil y una noches, no hace sino ratificarnos en su valía. ¿Cuánto debía de servir el relato para que durara noche tras noche más de mil días? ¿Y qué decir de las imágenes? Todas las antiguas culturas han usado la representación sexual como incentivo. Las paredes de la casa de Hermes en la Isla-Ciudad de Telos están abarrotadas de escenas sexuales y otras muchas salieron a partir de 1860 cuando empezaron a parecer las escenas griegas y romanas como la famosa de Príapo en Pompeya representada con falo más grande que la figura, y es que en la antigua Roma los grandes falos se consideraban indeseables para los hombres y se representaban de esta forma con fines cómicos. Igualito, igualito que ahora. Puede que La Historia de Genji, escrita por una noble japonesa del siglo XI sea considerada la primera novela erótica del mundo como Modi de Raimondi, editada en 1524 con 16 posturas sexuales que escandalizó se supone a la sociedad de su época o Ciruelas en una vasija de oro, del siglo XVI en China, etc. Los ejemplos son ingentes.

Todas ellas son para leer, observar o escuchar con una sola mano como ilustraba el gran Luis García Berlanga. Una autoridad al respecto y quien nos dio quizá la primera imagen cinematográfica de la combinación infalible: Risa + Sexo. Nada del otro mundo, pero todo lo que de este mundo te puede transportar a otro.

Todas las miradas se fijan en el más allá aunque se le llame escote. Mayo