Desboletinizar

Se me fue el pesar contigo detrás, Analie…yo me iré detrás de ti.

La gente sabe que hay palabros. Palabras fuera de norma, que se usan de diferentes maneras. La más común sin duda es la pronunciada equivocadamente, por otra parecida, que se escribe, suena o significa parecido y suelen pronunciarse por personalidades dadas a no cortarse un pelo. A decir las cosas como las piensan sin parase a mirar los diccionarios ni siquiera preguntar al vecino de asiento del autobús. Las sueltan y punto. Algunas se han hecho famosas y terminan por consolidarse en el lenguaje popular para fama y escarnio de quienes las hicieron populares. Recuerdo dos de estas: La referencia a estar o no estar en el candelabro, pronunciada por una guapa actriz queriéndose referir al candelero, o sea, en las luces. Otra que suelo usar con frecuencia pues creo que es una magnífica síntesis de sentido es la enunciada por Jesús Gil, a la sazón Presidente del Club Atlético de Madrid y propietario del mismo (aunque solo en las acciones. En el resto los dueños somos los corazones atléticos). Ostentoreo es la mejor de las coyundas de significado entre ostentoso y estentóreo. Desde luego no aspiro a que el palabro que da título a estas palabras se consolide sin más, ni mucho menos, pero si advertir que es adrede.

Por desboletinizar entiendo el uso y abuso que se observa en la alternancia política que en cuanto toma el poder sustituyendo al adversario, se pone a buscar con denuedo aquello que este hubiera promulgado en el Boletín del Estado para derogarlo y sacarlo de allí. Gracias a eso, algunas de las cuestiones fundamentales de la vida social de este país no terminan de arreglarse. Los vaivenes que suelen sufrir las sucesivas reformas educativas de los diferentes partidos políticos, derecha e izquierda que se alternan en el poder nos tiene a los docentes, a todos, desde las guarderías a los postgrados balanceándonos sin sentido alguno y sin que ninguna de las reformas pueda llegar a consolidarse y dar en lo que se supone que debiera sino que son interrumpidas continuamente.

Los partidos políticos saben que lo mejor que pueden hacer es descubrir lo peor del adversario, la estrategia de oposición no llega a abandonarse nunca, ni cuando se vence y forma gobierno, siempre en la creencia que la búsqueda del flanco desguarnecido del oponente tapará la vía de agua propia. De hecho, la mayor parte de las veces que se desboletiniza ya se viene advirtiendo desde el programa electoral. El asunto es que luego, hay cosas que no solo hubo que haberlas dicho sino que hay que cumplirlas. Y eso amigo mío. Es otro asunto.

La desboletinización es a veces una cuestión que hay que cumplir con por un compromiso electoral con los votantes, sino con las tendencias diversas del propio partido. Parece que así pasa con ese intento de reforma de ley del aborto que auspicia el ministro Gallardón experto en el despiste político. El aborto es un asunto grave, rotundo y doloroso que atañe a quien téngalos hígados en su sitio, sea religioso o no. Las palabras que anteceden este texto pertenecen a la canción Analie, que grabé en 1971 y en la que denunciaba la muerte de una joven por un aborto clandestino. Durante estos cuarenta y dos años posteriores se han ganado muchas cosas que son directamente irrenunciables y de ellas pocas como ese derecho que le asiste a la mujer sobre sí misma. La desboletinización de la ley anterior del aborto es un paso atrás que sin duda volverá a ser revisada en cuanto el PSOE recuperara el poder. Dejemos el balancín quieto y ¡¡¡No me hagan volver a hacer otra canción así!!!

Hay días que parecen salvarse aunque olieran a infierno. Mayo