Licencia de armas

La gente sabe que con las armas no se juega, como asegura el viejo y sabio dicho. Lo sabe porque históricamente ha dedicado lo mejor de sí mismo y lo que ha conseguido saber de los demás a perfeccionar las que poseía e intentar inventar la invencible. Probablemente, el más grande de los ingenios creadores de la Historia, Leonardo Da Vinci, se dedicó fundamentalmente a eso aunque en sus ratos libres, le diera para pintar fruslerías como la famosa Mona Lisa. Da Vinci vivió fundamentalmente de los inventos bélicos contenidos en sus famosos cuadernos que vendió bastante caros al Conde Ludovico Sforza. Antes que él, los armeros romanos apreciaban el acero toledano y más tarde copiaron los célebres Long Bows con los que los britanos les acribillaban desde lejos.

La historia de las armas es la historia del hombre y no solo por las guerras. Todos los seres humanos han buscado poseer la mejor arma a su alcance y la prueba es que a pesar de que según parece nos hacemos más pacíficos cada vez, es un negocio que hoy se estima que mueve alrededor de 70.000 millones de $ USA y que cerca de 750.000 personas mueren al año por armas ilícitas. Es verdad que la mayor parte de estas armas ilícitas están en lugares al margen de control alguno.

La historia reciente nos lleva de nuevo al horror del asesino en serie que dispone de armas sin control alguno. En USA hay 89 armas por cada 100 habitantes y ocupa el ranking nº 1 en la lista. Por cierto el número 2 es Yemen. La polémica está servida y la famosa NRA National Rifle Asociation solo pide menos controles. La cuestión se centra en la posesión de arma como antecedente necesario, mientras se obvian otros asuntos menos llamativos pero igual de responsables en el acto de un individuo fuera de sus casillas. La cuestión es si la reglamentación es o no suficiente y si en realidad, la cláusula constitucional que avala la posesión de armas en manos particulares está o no obsoleta. Partidarios y detractores discrepan sobre este punto y el concepto de riesgo personal y uso del arma.

Alguien me preguntaba estos días: ¿Podría pasar esto mismo en España? La respuesta, por supuesto, es si, pero…Veamos: España tiene un reglamento de armas de lo más restrictivo de Europa y por ello vela la Guardia Civil mientras, por cierto, el Ministerio de Interior se dispone a desarrollar un nuevo reglamento que se anuncia mucho más restrictivo aún. De momento en España se suponen 4 millones de armas, lo que hace aproximadamente un porcentaje de 10 armas por cada 100 habitantes, casi diez veces menos que USA. Existen 9 clases de licencias de armas y solo las licencias D, E y F para caza y tiro están en manos de particulares, mayoritariamente, hablamos de armas de caza, sector que como sabemos es la quinta mayor aportación al PIB nacional. Se conceden por cinco años salvo para los mayores de 60 que deben renovarlo cada dos años y los mayores de 70 que lo deben hacer cada año. Y esos, no juegan con las armas.

Hoy, los sistemas informáticos integrados entre los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado son un instrumento precioso en el control de estas armas y los programas al respecto descubren cotidianamente personas a las que por una u otra razón se les retira el permiso correspondiente. Una aportación previsible del nuevo reglamento parece ser que quien tenga algún tipo de antecedente aunque sea, por ejemplo, relacionado con una multa de tráfico no podrá mantener su licencia. ¿Quiere todo esto decir que podemos estar más tranquilos que en USA? Puede, pero como dicen eso de que las armas las carga el Diablo. No me fío.

Se rebañan los días con la avidez que toda angustia provoca ante el fin anunciado. Diciembre.