Antisemitismo y antisionismo

LA GENTE SABE que el pueblo judío es el pueblo elegido, lo que tras el peso de la historia no acierta a identificar, es el para qué. El por qué lo tiene asumido desde hace milenios, pero el para qué se le sigue escapando. La historia tiene una larguísima lista de afrentas para con este pueblo. Los pueblos que sucesivamente fueron ocupando las poltronas del poder en el mundo y sobre todo en Europa, se las tuvieron tiesas desde el principio con los judíos que ocupaban su mismo territorio. Y la sangre guarda sus afrentas dentro de ellos como quien saca brillo a sus blasones o a sus títulos. Su deambular por el mundo desde la diáspora de la tierra prometida no es, cosa sabida, si no un vía crucis, valga la expresión paradójica.

La Europa tardo romana y la visigoda que la hereda inauguran la fiesta macabra con las persecuciones y estigmas que heredan de las lecturas bíblicas. ¿Quiere decir eso que de entrada es la herencia bíblica la culpable del estigma judío? ¿Es en fin la culpabilidad de raza y religión la que les marca para siempre? No hay duda. Es en las lecturas de la fundamentación cristiana se les acusa del deicidio y se les responsabiliza por tanto de las futuras consecuencias históricas. Hoy no se puede dudar de las consecuencias fatales que lleva causando al pueblo judío tamaña patraña y permítaseme el retruécano. Desde aquellos polvos, todos los judíos del mundo han venido arrastrando la maldición escritural por donde sea que hayan terminado por establecerse. La tremenda excusa ha servido de patente de corso para que los bárbaros, imbuidos de la superioridad supuesta sobre ellos, se hayan cebado en las gentes y las cosas judías con el tremendo odio que la culpa histórica ha producido.

Tas el holocausto infame de la Alemania nazi, la plasmación del sionismo en la creación del estado de Israel vino a poner fin, al menos desde los medios políticos nacionales e internacionales a ese estigma al que agarrarse para el asesinato vil. De otra parte, tras la ocupación por parte de ese estado judío de toda la palestina británica, abrió la puerta del otro lado, la enfrentada, la estimación del pueblo palestino y por ende, el fomento del antisionismo. Curioso como la historia se empeña en parecerse a lo que supone como contrario.

Desde 1948, el antisemitismo secular se ve incrementado con el odio antisionista, haciendo caer de nuevo sobre todos los judíos del mundo las culpas del estado hebreo y de nuevo significando la persecución y lapidación en nombre de Dios, se llame Jehová ó Alá. La cuestión a que con aquella frase tan católica y perdóneseme de nuevo la paradoja de que “Siempre pagan justos por pecadores”, todos los judíos del mundo se convierten ante los iracundos en sionistas. Por ello, culpables. Y las razones esgrimidas para sostener el antisemistismo, algunas de ellas escritas en insignes e inmortales escritos, son las mismas que se esgrimen para atizar el antisionismo. Como siempre, con la espada en la mano, como si la justicia tuviera algo que ver con el acero.

De nuevo la matanza asedia Europa y de nuevo se ceba en el pueblo judío en sus inocentes civiles desprevenidos y de nuevo al parecer hasta este momento de la mano que a hierro mata y sueña con morir a hierro y desde la estatura republicana, desde los valores imperecederos de la modernidad que esta asume, debemos juntarnos al sentimiento tan gastado de la desgracia y no para clamar la venganza honrosa sino la fe en los valores que han hecho del hombre moderno objeto de derecho, sea judío, palestino o de donde sea que la vida le haya colocado a vivir.

Nunca habrá años suficientes para contar la sangre derramada por la fe. Marzo