Islam y globalización

LA GENTE, UN DÍA está de acuerdo en que las cosas que suceden en el mundo islámico en el Magreb, se empecinan en no abandonarnos desde las pantallas de los televisores, los reportajes de los periódicos, incluso, las columnas de los columnistas. Pero la realidad cotidiana nos inunda un día tras otro con nuevas vueltas de tuerca y solo nos queda seguir reflexionando sobre ella, con la implicación y el interés exclusivo que merece. Nos toca reflexionar para con ello intentar ayudar a alumbrar el camino que nos aguarda y digo “nos” porque es previsible que la implicación de Occidente en el futuro cercano deba ser primordial.

Puede que la pregunta general en estos días haya sido ¿Dónde están los islamistas? La sensación que nos transmitía el régimen egipcio, por ejemplo, era que el país era ese poder autocrático que hacía de tapón y un país islamizado que acechaba con una revolución como la de Irán. Pero hasta ahora no se les ha visto o a lo mejor es que se nos asustaba con un lobo que ni era tan grande ni tan fiero. De cualquier modo, el islam tendrá su papel en los meses venideros sea a través de los Hermanos Musulmanes o a través de la sociedad civil, creyente. No lo duden.

El Islam que se vislumbra desde Occidente es el conjunto de creencias religiosas y normas civiles, que casan de manera complicada con algunos de los logros de las sociedades públicamente agnósticas de los países europeos por ejemplo, pues en USA estas cosas tampoco están tan claras. Los occidentales se han hecho un cliché del islam como el de un antiguo daguerrotipo de bromuro de plata en el que las cosas apenas se dibujan y lo poco que se ve en la oscurantista polaroid, nos trae imágenes que nos suenan al Medioevo, intransigencias, cerrilidades, vigencias ya periclitadas en otros lugares, exclusiones, condenas y aplicaciones de leyes de la antigüedad bárbara sobre todo. No hemos habituado a equiparar burka con islam porque nos resulta más fácil de comprender, como a algunos de ellos les resulta igual de sencillo y de falso relacionar agnosticismo con villanía.

No me cabe la menor duda de que el gran porcentaje de los habitantes de Egipto, cuya media de edad es de 24 años, es decir esa enorme porción de jóvenes son, a su vez, buenos musulmanes, piadosos y creyentes, pero además son jóvenes, gente más bien educada, de clase media y sobre todo occidentalizada a través de su participación en la sociedad global. Sin este último rasgo, la revolución civil hubiera sido inviable. La tecnología de la comunicación global y el manejo de sus claves como las redes sociales con soltura es la clave de la revuelta, no el paro o el precio del pan. Esta ha sido una revuelta de las ideas y sobre todo de las ideas contra la estulticia de los poderes públicos abusadores. Puede, por tanto, que haya consistido en la puerta de entrada del islam a la globalización y la ventana que airee las mezquitas, presas del fanatismo equiparable al que han derrocado. Puede.

Las imágenes se repiten como las obsesiones, sin cesar, sin fin. Febrero