Política sentimental

LA GENTE, UN DÍA cae en la cuenta de que sus sentimientos, la coyunda entre sensaciones y creencias que los abriga, sin dejar de ser suyos, sin dejar de representarle cabalmente en el universo sensible, se parecen bastante a los que sienten los otros que le rodean y descubre además que la intensidad con la que los sentimientos se le agolpan a ella, se parece igualmente a la que experimentan los otros. No es que se sienta en el centro de una socialización de los sentimientos, sino que por mucho que nos lo creamos, nos parecemos más de lo que nos diferenciamos de los otros aunque nuestros rostros difieran y el color de nuestra piel no se asemeje.

Precisamente son la presencia de los sentimientos compartidos, las sensaciones parejas las que detonan el proceso de la creencia social que nos acerca a la aceptación de las normas y a nuestra implicación en la observación, mejora y desarrollo de las mismas y por ello nos vamos convirtiendo de a poco en un ser social, individuo entre otros que son como uno. La erfahrungen, la expresión alemana de poner en común. Compartir.

El siguiente paso es dotar a lo compartido de estructuras que desarrollen el concepto y siguiendo los pasos desde los griegos, se van abriendo paso las sociedades modernas democráticas, el Estado de derechos y deberes donde la razón social deberá representar el conjunto de vigencias de la gente. Aunque no siempre es así, y a veces, demasiadas veces, la política se desentiende de razones sociales que buscan la mejor objetividad y se refugia obsoletamente en el mundo sentimental, el de las creencias, puede que intentando obrar bien al representarlas, pero las mas de las veces con resultados negativos al creer que todo lo individual puede corresponderse con lo social. Aunque las esferas de la estricta intimidad personal raramente pueden ver la luz sin oxidarse rápidamente.

Las últimas semanas estamos asistiendo a los acontecimientos que la sociedad civil tunecina ha provocado para expresar su hartura de la satrapía de Ben Alí y su familia. La mejor noticia que buscamos cada día constatar es la civilidad de la protesta y las propuestas, temerosos como estamos de la presencia en el Magreb de las tendencias islámicas radicales y teniendo en cuenta que la gran protesta civil tunecina viene precedida y provocada por inmolaciones de civiles que se han quemado ante la mirada de la dictadura.

Los días van pasando y como es lógico, cada uno que pasa, observa cómo se van sumando a la protesta fuerzas sociales políticas que estaban en el exilio o en la clandestinidad y que ahora aparecen en las primeras filas de las manifestaciones a la par que el antiguo régimen se resiste a desaparecer. Sería una noticia extraordinaria que una revuelta civil en la zona, diera en un Estado laico y democrático que mostrara a quienes lo dudan que la pujanza de las clases sociales ilustradas en un entorno de religiosidad estricta puede conseguir que cohabiten los sentimientos y las ideas, los derechos individuales a las propias creencias y la necesaria independencia social de estas. Lawsha’alláh.

La Fe no mueve montañas pero inunda desiertos. Enero