Guía de lenguajes

LA GENTE, UN DÍA, se encuentra ante el médico de cabecera y escucha lo que este explica de sus análisis de orina o de su radiografía. El galeno se explaya en la explicación con la mejor intención y despliega su razonamiento desde tres o cuatro puntos de vista coincidentes, para llegar a la misma conclusión por diferentes conductos y así conseguir ser seguido por el paciente por alguno de ellos. Probablemente, al término de la explicación médica, el paciente repetirá esa consoladora frase sempiterna de: ¿Y eso que significa doctor, que quiere decir con eso? Lo que evidencia que no ha logrado comprender el lenguaje usado y no ha conseguido descifrar los términos usados por el médico, que seguro que se ha esforzado en evitar al máximo los tecnicismos. La cuestión estriba en que ambos usan lenguajes diferentes y el médico, además, el exclusivo. Y a veces puede dar la sensación que alguien se extiende de manera ominosa en el uso excesivo del lenguaje profesional. Y puede que sea verdad. A veces, cuando las gentes no tienen claro que decir, lo que suelen hacer es decir muchas cosas para decir lo menos posible. Pero eso es otra cosa.

El conocimiento profundo de un saber determinado lleva a quien lo analiza y usa a intentar expresar de la manera mas exacta el contenido mas ajustado al concepto que desea transmitir, por eso, se recurre a los lenguajes clásicos madre como el griego o el latín con el fin de nombrar las cosas de la mejor manera. Esto, parece inevitable a poco que deseemos desarrollar un nivel de excelencia en el uso de un conocimiento y su expresión verbal.

Las gentes, nos desarrollamos en sociedad ocupando determinados nichos de relación que conllevan el manejo de un determinado lenguaje. Si por azar nos vemos dentro de un coctail para telecos, nos pasaremos la velada repitiendo ¿Perdón? A la espera de que se apiaden e intenten descender a nuestra altura con al esperanza de poder expresar en lenguaje vulgar la cuestión que se debate, que seguro que no será fácil. Si no somos asiduos a los servicios religiosos y nos toca acudir al funeral del amigo nos parecerá que el sacerdote es de otra provincia lejana a la nuestra.

Hace unas horas se ha publicado una guía valenciana del ayuntamiento de la ciudad que ha creído llegado el momento de según sus propias palabras: “dar la batalla en el frente del lenguaje que oculta la realidad lésbica, bisexual y transexual detrás del término Gay. Ya hace mucho que no se habla de homosexuales sino que debemos decir si es que queremos generalizar LGTB (Lesbianas, gays, transexuales y bisexuales) aunque me temo que parecerá que la gente se refiere a otro virus destructor de vidas inocentes, pues no contempla términos como el de personas transgenéricas (que no aceptan ningún género) o intersexuales (que presentan simultáneamente características femenina y masculinas) y seguro que otras que aparecerán pues ya se sabe que en cuanto te pones a hacer una lista te acuerdas de cosas olvidadas.

Me temo que no podremos conseguir que los curas hablen como autobuseros, los médicos como vendedores de la ONCE, músicos como asistentas o pedagogos como profesores, pero intentaremos apuntar todas las posibilidades para no defraudar a nadie, no sea que se ofenda.

Suenan las noches frías como notas limpias de cristal. Afinadas. Enero