Del Papa para abajo

LA GENTE, UN DÍA, aún después de misa, recapacita, quiere decir, que vuelve a capacitar, o sea, darle razón al asunto, o mejor dicho, a los asuntos de las creencias religiosas y frente al anuncio de la ley de libertad religiosa, se mira, en sentido torero, y vuelve a verse como antaño, frente al infinito y no es fácil para quien se sirve de lo terrenal para sobrevivir, acercarse a lo inmaterial para seguir intentando verse en la inmensidad de lo espiritual. No es fácil, aunque alguno pueda creerlo, para el hombre, creer. No es fácil porque no lo es desarrollar la capacidad de proyectarse en la inmensidad de la fe. Sea cual fuere.

Hay quien sostiene, y son bastantes y desde hace siglos, que la creencia en el mas allá nos viene instalada en la tabula rasa que debe ser nuestra mente, es decir, que el hombre cree porque no le es sencillo no hacerlo. Según eso, sería más dificultoso desarrollar un sistema de agnósis que de fe. Puede que con ello, el ser humano pueda encontrar la solución no buscada, la puerta de salida que nos sorprende sin haberla requerido. La salvación previa a la culpa no cometida.

La historia espiritual del hombre es una batalla eterna entre razón y fe. Creer no es aunque pueda parecerlo la primera opción, sin embargo es la actitud mas extendida en cualquier circunstancia y en cualquier cultura. La gente, un día, cree porque necesita saber que tras la lógica de las cosas esta la creencia en que las cosas lo son, al margen de cualquier lógica. Un poco enrevesado el asunto, pero las cosas de la gente suelen serlo aunque pongamos todo el empeño en que no lo sean.

Del Papa para abajo, y más tras la visita de los últimos días a este país supuestamente pío, sostienen que la fe esta cercada por un laicismo agresivo que batalla con denuedo por dejar al descubierto cualquier resquicio por el que se le vean las entretelas al asunto. No deja, desde luego, de ser una vieja contienda, ya desde los tiempos de Calderón, la fe se declaraba amenazada, si no, de que iba a dotarse de ejércitos armados para defenderse. La fe, siempre se siente amenazada.

¿Y cual es la amenaza de la fe? Pues desde luego la razón. Nicolás Sánchez Albornoz dixit: “…No se mueven por el pensamiento, se mueven por los intereses y os intereses sacrifican la racionalidad” Es decir: Lo de siempre. Los primeros cristianos que desarrollaron la doctrina gnóstica se toparon con lo mismo y fue en el siglo I cuando el poeta Valentín fue lapidado por asegurar que la razón era el camino hacia la salvación.

El Papa asegura en una actitud pre encíclica que el preservativo existe y Küng dice que “es la admisión de lo insostenible” mientras Rouco calla. Calla como lo han hecho desde la Iglesia desde siempre, porque pronunciarse es más complejo y menos conveniente que otorgar desde el silencio que siempre es más poliédrico y ambiguo.

A la Iglesia siempre le ha costado el tiempo. Es un pago que ha preferido a la revisión, por eso, se declara intemporal. Lo histórico no va con ellos, porque todo lo que desarrolla la mente, dificulta la posibilidad de creer al margen del entendimiento. Así les va.

Los ángeles son soplos de la sensación sobrecogedora. Noviembre.