Tras las banderas

LA GENTE, UN DÍA, atiende la explicación de su posible inicio como tal y como le explica el profesor Román Gubern, puede que convenga con el en la creencia que el primer instante de humanidad se pudo dar como describe Gubern en el descubrimiento por el homínido primitivo de su propio símbolo al asomarse a beber a la plácida, quieta, superficie de agua que naturalmente se descompuso al rozarla los labios del que se asomaba y que en ese instante, como un relámpago, se percató de su mismidad, descubrió que mientras su imagen se desvanecía, su cuerpo permanecía de la misma manera ante la superficie del agua que poco a poco le devolvía su propia imagen. Es en esa hipótesis del lago, donde los comunicólogos buceamos con el ansia y la avaricia científica desatada, porque sabemos que es el comienzo de lo humano, el primer eslabón de la cadena simbólica que le permitió a aquel tipo, fuera un homo ergaster como el recién encontrado en la célebre garganta de Olduvai donde Mary Leaky encontró a Lucy o algo mas tarde, quizá algún millón de años mas, representar el conocimiento, almacenarlo y reproducirlo, independizado del estímulo.

Nada, por tanto mas humano que el símbolo, la representación de un referente. El signo por antonomasia. Mucho antes de la historia, la caverna del hombre se fue llenando de criaturas sin cuerpo que poblaron su cerebro y nutrieron su espíritu. Un sin fin de objetos, experiencias, sensaciones e intuiciones se convirtieron en imágenes a recordar y repetir, con lo que no solo se aseguró la comunicación del conocimiento, sino la transmisión del sentimiento y hasta puede que su representación coincidiera con su conciencia y por ello pudiéramos hablar de sentimientos desde que fueran representados y comunicados.

Es desde la etapa histórica, tras el desarrollo del lenguaje que reconocemos los símbolos y los diferenciamos, tras los estandartes se cometieron la mayoría de las atrocidades históricas, por ellos se provocaron las guerras, las hambrunas, los mayores horrores y tras ellos, como en el caso del símbolo mas universal, la cruz, caminaron los humanos con la fe del convencido.

Pero los símbolos viajan. Viajan en el tiempo y en el espacio y como la historia es un río como sabe cualquier estudiante de primaria, las aguas cambiantes de las cosas humanas, convierten los símbolos en cambiantes carabelas de significado. Con la primera transición española, la bandera de España, fue abusada por la nostalgia post fascista y la ideología de ultraderecha que se oponía frontalmente al cambio político. Desde aquellos polvos, la presencia de la bandera de todos fue un avatar que penduló entre la presencia incómoda y la indeseada. En estos días del Dios Jabulani, se observa una multitud tras la bandera que ondea en los balcones, en los taxis, en los rostros de los jóvenes. La bandera roja y gualda que ha viajado desde la muñeca derechona o el llavero nostálgico y se muestra y es mostrada como si esto fuera los estados unidos de américa. Alguien dirá que en cuanto pierda la selección española el mundial, se acabará esta fiesta de la bandera, pero los símbolos están unidos a su visibilidad y empieza a verse a mucha gente tras esta bandera. Y si no, al tiempo.

Se posan los veleros como gaviotas y el verano parece de ricos. Julio