El trabajo paga

LA GENTE, UN DÍA, y otro, y otro más y otro, ve como se pasan las facturas de la crisis y como casi todas terminan ante la ventanilla del trabajo, es decir, del empleo, del empleador y sobre todo del trabajador. Los gobiernos, los bancos, las cajas, los mercados, llegan a la ventanilla, meten la mano en el trabajo y se cobran sus miserias, rentabilizan sus errores, corrigen sus deficiencias y plantean sus nuevas peticiones. Cada vez más grandilocuentes, más excesivas y perentorias. Todo debe corregirse, reformarse, readaptarse y todo parece que lo deba pagar el trabajo.

La crisis se ceba como todas ellas, no solo la económica, en los más débiles, las pandemias se ceban en los desnutridos, los maremotos en los territorios desprotegidos, las catástrofes en los más frágiles y como siempre, como en el ataque del lobo, los primeros que lo pagan son los jóvenes, los viejos y los enfermos. La oleada de destrucción económica se ha llevado a las empresas que andaban más en el límite, ha dejado en el paro a los empleos más precarios y no hay trabajo porque nadie paga por él. El asunto no estriba en realizar ninguno, sino en alcanzar a cobrar alguno.

El Gobierno español anuncia su plan para reducir el déficit exigido por las instancias económicas europeas y el primer bolsillo en el que mete la mano y birla la cartera es en el de las prestaciones sociales básicas, la seguridad social, las pensiones y los funcionarios. Los pensionistas se ven como siempre como el flanco débil por el que siempre termina rompiéndose la defensa y por ello pagan, dejando de cobrar lo que la sociedad les debe por su trabajo pretérito, ven roto el pacto solidario, aunque saben que cuando llegue el tiempo electoral, los partidos políticos volverán como mirlos a cantar en reclamo cíclico. Nadie como los pensionistas representan el trabajo. Los que trabajaron durante el tiempo preciso para tener derecho a la prestación por tener que dejar de hacerlo, y a su situación se acude cuando se habla de retrasar la jubilación, se les pedirá que trabajen durante más años, que coticen durante más años, para que les quede menos años de vida cuando se jubilen, por el mismo precio.

Alemania anuncia su plan estratégico y anuncia que afectará sobre todo al gasto social y en especial a los parados de larga duración. A los trabajadores que han perdido su trabajo hace más tiempo y que por las circunstancias sociales, o por su edad, les cuesta más volver a encontrarlo. Los parados son seres humanos varados en el ocio que consumen su tiempo añorando el pasado y cada vez más desesperados con el futuro.

El servicio de estudios del BBVA, de reconocido prestigio, augura que los bancos y cajas necesitarán aún 50.000.000.000 de euros más para sanearse a la vez que al trabajador se le anuncia el copago de la seguridad social futuro. Paga para que los bancos puedan reestructurarse y paga por que le den la aspirina. Pero se olvida que el trabajo es la base de la acción social del hombre. Está en la base de la creación del grupo originario y desde el nace la conciencia. Su explotación continuada no será baladí. Aviso.

Las gentes se miran en los idus aviesos cabizbajas. Junio