Más debate y dos visiones de EE.UU. en Nashville

Era la última gran oportunidad de Donald Trump para intentar dar la vuelta a las encuestas que favorecen a Joe Biden y para demostrar que él está en buena forma a pesar de haber estado contagiado -con su mujer y su hijo- por el Covid-19.

Y no sabemos si Trump salió airoso y vencedor pero sí que ofreció una imagen más comedida que otras veces y a la vez más solida y sobre todo mas contundente que su adversario en defensa de su discurso.

Pero puede que Trump llegue tarde frente a un Joe Biden que aparecía en la escena del debate como favorito a la victoria en las encuestas. Y quizás por ello actuó con maneras más presidenciales, aunque quizás excesivamente prudentes y relajadas y sin la contundencia esperada por los suyos.

Aunque miró más a las cámaras de la tv que a su adversario, que le llamó ‘corrupto’ en la agresión de la noche, para dirigirse de una manera muy directa a los ciudadanos a los que ofreció ‘la esperanza frente al miedo, decencia y mas oportunidades’.

Último debate presidencial en Estados Unidos en Nashville (Tennessee), moderado por la periodista Kristen Welker de la NBC TV con dos versiones y programas muy diferentes para el país, cuando sólo quedan 12 días para la jornada electoral del 3 de noviembre. Y, por fin, un debate -frente al caos del anterior encuentro - más ordenado y político, entre otras cosas gracias a la amenaza de posible cierre del micrófono del candidato que interrumpiera al contrario.

En el primer tema de la noche Trump apareció muy firme contra los cierres y confinamientos contra el Covid-19, y con la promesa de que habrá vacunas disponibles en USA en cuestión de meses. Y Biden más prudente pidiendo seguridad antes de las aperturas de negocios y escuelas, y pesimista sobre el retraso de las vacunas. Así comenzó el que se esperaba debate decisivo del que nadie pudo obtener el titular estrella de esa noche.

Y luego dos versiones conservadora y progresista de los EE.UU. frente a la sanidad, la economía, la inmigración, el racismo y el cambio climático con un Trump que se presentaba como el campeón de todo ello y acusando a Biden de no haber hecho nada cuando gobernó con a Obama.

Y un Biden más realista, moderado y diciendo la verdad, como lo afirmó mirando a la cámara de televisión insinuando las mentiras de Trump. Y un Biden que defendió las energías limpias, la regularización de inmigrantes, sanidad pública y sobre todo la unidad del país, mientras Trump hablaba de los Estados rojos (republicanos) y azules (demócratas) de los EE.UU. de America. Y defendía la sanidad privada y la industria del petróleo en el debate climático.

Sobre el resto de los temas y acusaciones mutuas de la corrupción dentro y fuera de USA nada nuevo y los desmentidos de ambos. Y bastante poco en relación a la economía lo que llamó la atención y se le pasó a Kristen Welker que condujo el debate con ritmo y habilidad.

De la política internacional tampoco nada nuevo sobre Rusia, China y Corea y la mentira de Trump de que ayuda a la OTAN frente a su amigo Putin lo que no es verdad. Como falta saber si es cierto que ya existen intentos de Rusia e Iran de entrometerse en las elecciones americanas como ocurrió en 2016.

Un debate, finalmente, de frases cortas y sin nada importante que destacar que puede que no haya cambiado mucho las expectativas de voto (Trump coló tres veces el nombre de Pensilvania cuyos votos electorales considera esenciales para ganar) y en el que, sobre todo, ninguno de los dos actores cometió un error o patinazo, lo que habría sido determinante en la recta final en la que ya está este importante proceso electoral.