Pence muy serio y Harris sonriente 

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Sabida la avanzada edad de los candidatos a la presidencia de los EE.UU. y en este momento la enfermedad de Trump por el coronavirus del que aún no se ha curado, la personalidad de los candidatos a la presidencia americana tiene en estas elecciones una especial relevancia porque cualquiera de los dos, Mike Pence o Kamala Harris, pueden convertirse en presidentes de los EE.UU. a lo largo de los próximos cuatro años.

A Pence ya lo conocíamos y sabíamos que es una persona seria y mucho más moderado que Donald Trump, su indomable líder y presidente. Y a la senadora Harris la conocemos ahora mejor, después de su debate con Pence, aunque ya sabíamos de su importante trayectoria jurídica (fiscal general en California) y política.

Y ayer Harris se mostró buena conocedora de la política, la economía y también de las relaciones internacionales, de manera que la experiencia de Pence en sus cuatro años de vicepresidente, no fue un problema para ella durante el debate.

Un debate difícil para Pence porque defender la herencia y las andanzas de los últimos cuatro años Trump era una tarea muy difícil. Y Pence hizo lo que pudo pero los últimos disparates de Donald Trump, tras su infección del coronavirus le pusieron muy difícil al vicepresidente la defensa de su líder.

Sin embargo el debate, que aparentemente ganó Kamala Harris (sonriente) frente a un Mike Pence (muy serio) a la defensiva, fue mucho mejor que el primero entre Trump y Biden en sus contenidos políticos y programáticos y sobre todo en las formas.

Pero en este debate entre candidatos a la vicepresidencia no hubo grandes novedades ni titulares a destacar sino más bien repetición de los respectivos programas y posiciones políticas de los partidos demócrata y republicano.

En la pandemia, la sanidad, los impuestos, la economía, la diplomacia, la justicia y los problemas raciales. Cuestiones todas ellas en las que Trump ha dejado un sin fin de problemas tras de sí, que ahora están en discusión y que sin duda tendrán impacto en el resultado electoral, como lo anuncian ya las encuestas.

Un resultado previsto para la noche del 3 de noviembre que Donald Trump ha puesto en duda hablando de fraude en el voto por correo y llegando a poner en duda el ‘traspaso de poderes’ en caso de su derrota, lo que da una idea de su pesimismo ante la jornada electoral.

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