Trump puede perder las elecciones presidenciales

El estrepitoso fracaso del presidente de los EE.UU. Donal Trump en la lucha contra la pandemia del coranovirus en USA, donde el número de muertos ha superado la cifra de los 100.000, el hundimiento en USA de la economía y el empleo por la crisis sanitaria, el renacer de las revueltas raciales tras el asesinato de un detenido de color en Minneapolis y el ataque lanzado por el presidente a las Redes Sociales de internet son, todo ellos, elementos que presagian la posible derrota de Donald Trump en los comicios presidenciales del próximo 2 de noviembre.

Trump lo sabe y busca culpables de sus desafueros y por ello anunció que los EE.UU. abandonan la Organización Mundial de la Salud (OMS), a la que acusa de haberse puesto al servicio de China. País con el que Trump acaba de abrir una nueva vía de confrontación diplomática y económica por causa de las presiones del Gobierno de Pekin contra Taiwán y Hong Kong.

De sus errores, en la lucha contra la expansión de la pandemia en USA y de su apología de la violencia policial contra los manifestantes que denuncian el crimen de Minneapolis, Trump ha culpado a las Redes Sociales a las que amenaza con restringir su libertad con unos métodos que se asemejan a los implantados en países donde imperan dictaduras.

De la crisis económica y del empleo Trump culpa a la pandemia y no a la mala gestión de su Gobierno a la hora de contrarrestar el impacto de esta crisis sanitaria, y todo ello cuando están a punto de acabarse las ayudas económicas de urgencia que el Gobierno USA facilito a los parados más vulnerables del país.

Si a ello añadimos los ecos, que aún resuenan en el Capitolio, por causa del impeachment, que el presidente sorteó con ayuda de la mayoría del Partido Republicano en el Senado, veremos que el declive de Trump de cara a las elecciones presidenciales del otoño parece muy importante.

Y, en el mejor de los casos para Trump. todos estos hechos por lo menos le están brindando al candidato demócrata Joe Biden una oportunidad que no tenía a principios de año, cuando prácticamente acariciaba la nominación del Partido Demócrata a la presidencia de los Estados Unidos.

Sin embargo Trump no se da por vencido y espera rehacer su posición electoral si USA derrota pronto a la epidemia y la economía y el empleo rebrotan con fuerza antes de las elecciones de noviembre lo que no es fácil que vaya a ocurrir, al menos con la celeridad que Trump lo necesita.

No en vano el verdadero adversario de Trump es un enemigo poderoso, letal e invisible que se llama Covid-19. Un escurridizo adversario con el que Trump no puede boxear y que se ha convertido, a su pesar, en inesperado aliado con el que Biden podría conseguir su soñada victoria presidencial