Una década de desmadre fiscal

María Jesús Montero

EFEMaría Jesús Montero durante el pleno del Congreso

Tanto el actual como el anterior gobierno (Rajoy y Sánchez o Montoro y Montero) tienen ganada una página en la historia fiscal española con la calificación de etapa confusa, ocurrente e de improvisaciones. Ambos gobiernos encargaron a sendos grupos de expertos informes para una reforma fiscal de calado. Y ambos informes, de indudable calidad técnica y con propuestas interesantes, quedaron sepultados en el cajón de los documentos a olvidar. Mera propaganda. Ambos gobiernos han sido pródigos en recauchutar, reformar, complicar, enredar … el sistema fiscal que desde hace más de una década necesita reformas y actualizaciones por caducidad del modelo, por agotamiento. Pero ninguno de los ministros del ramo (y ambos presidentes) han sido capaces de entender el problema y de proponer una reforma respetable y responsable.

En el caso de Montoro firmó centenar y medio de normas de distinto rango que modificaron el sistema, generalmente para elevar la tributación y confundir a los contribuyentes. Varias de las normas de mayor impacto tropezaron luego con sentencias de los altos tribunales europeos y españoles en contra de las disposiciones aprobados por el Parlamento con pésimas consecuencias para el fisco y para los contribuyentes, aunque no para los responsables de los errores.

El caso del gobierno actual va por semejante sendero. Muchas normas, muchos cambios, muchas ocurrencias… con magros resultados. La suerte de estas normas cuando pasen por el cedazo judicial, tiene altas probabilidades, en opinión de fiscalistas avezados, de que naufraguen con consecuencias desfavorables para todos, menos para los autores de los desafueros.

Ahora el gobierno, como respuesta a la aplicación de un tipo cero para el impuesto sobre el patrimonio en Andalucía, advierte que está preparando, sin más detalles, un impuesto a los ricos. Los impuestos a los ricos (al 1% de los contribuyentes) tiene buena prensa, suena bien al común, aunque luego suele quedarse en poco o nada, más intención que resultados.

El impuesto a los ricos es una perogrullada, una simpleza que empieza por la indeterminación de lo que es ser ricos; ¿ricos por patrimonio? ¿ricos por rentas? ¿ricos por herencia? Y, sobre todo, por el sistema de tributación, por la definición de la base imponible y de los tipos aplicables. Son esos detalles cualquier opinión es hablar por hablar.

Sobre impuestos hay mucha doctrina y literatura; muchos informes con fundamento y bastantes experiencias probadas. La fiscalidad correcta (al margen de su volumen recaudatorio, de tipos bajos o altos) requiere de pocas normas, muy claras, que duren, que se cumplan, que recauden los previsto y que tengan carácter general. Lo que ahora tenemos es: muchas normas, que duran poco, que son imprecisas y casuísticas, que no se cumplen y que recaudan menos de lo previsto. Es resumen, un desmadre fiscal. Montoro y Montero escriben las páginas menos brillantes de la historia fiscal de los últimos cincuenta años.

Sobre el autor de esta publicación

Fernando González Urbaneja

Nacido en Burgos en 1950, licenciado en Ciencias Políticas y titulado en Periodismo.

Desde 1999 hasta el año 2006 profesor asociado del departamento de Historia Económica en la Universidad Carlos III.

En la actualidad es colaborador habitual de los diarios ABC y otras publicaciones. Desde noviembre de 2003 a diciembre de 2011 preside la Asociación de la Prensa de Madrid y desde abril del 2004 hasta septiembre de 2008 Presidente de la Federación de Periodistas de España (FAPE).

Autor de los libros “Rumasa” (Planeta, 1983); “Banca y poder, la pasión por ser banquero” (Espasa Calpe, 1993); “Ética en la empresa informativa” en “Ética y empresa, visión multidisciplinar”, (Fundación Argentaria-Visor, 1997).

El Gobierno le designó en mayo de 2004 como miembro del comité de expertos para la reforma de los medios de comunicación de titularidad del Estado.

Actualmente es Decano del Departamento de Periodismo y Comunicación Audiovisual Facultad de Ciencias de la Comunicación Universidad Antonio de Nebrija.