Emerge el frente interior contra Putin

Vladimir Putin

EFEVladimir Putin asiste al Foro Económico Oriental en Vladivostok

Hace una semana señalaba en esta columna que a Putin no le salen las cuentas en Ucrania, se percibía entonces que los objetivos estaban lejos de alcanzarse, que los recursos escaseaban y que la moral estaba muy baja a pesar de la propaganda. Al otro lado los ucranianos mostraban firmeza en la resistencia y cierta normalidad voluntarista en la vida cotidiana. Y además pocas debilidades entre los aliados que siguen dando soporte material y moral al país agredido.

Hoy sabemos que los ucranianos recuperan territorio y que los efectos del corte de suministros energéticos rusos a Europa no van a ser insoportables los próximos meses. De manera que los dos frentes que ocupan a Putin presentan realidades desalentadoras ara el nuevo zar ruso. Inferir de eso que el signo de la guerra está definido es llegar demasiado lejos. El potencial militar ruso, su realidad, es mejor de lo que parece, aunque peor de lo que parecía hace pocos meses. La ofensiva ucraniana puede concluir con una iniciativa rusa más enérgica que puede incluir la movilización nacional e incluso algo más.

Pero esta semana aparecen algunos síntomas inquietantes para Putin, resistencia interna, protestas tanto por radicales que quieren una belicosidad más efectiva y dañina, como por ciudadanos rusos que critican la invasión y pretenden acuerdos que habiliten acuerdos y acaben con las sanciones.

No es probable que la oposición interna rusa llegue lejos, la policía secreta, la veterana KGB denominada de distintas maneras, es eficaz y dispone de recursos y métodos para reprimir cualquier disidencia. No obstante, la historia conoce casos en los que regímenes que parecían invulnerables se han derrumbado cuando el aire ha golpeado en sus partes débiles.

La aparición de un frente interior es lo que Putin no desea, su mayor riesgo; pero la represión sin miramientos también supone riesgos cuando la guerra está en curso y los soldados muertos agobian a las familias afectadas. El giro de la guerra abre oportunidades para una negociación (en eso está Macron) que abra la puerta a la diplomacia. No es imposible aunque tampoco probable.

Sobre el autor de esta publicación

Fernando González Urbaneja

Nacido en Burgos en 1950, licenciado en Ciencias Políticas y titulado en Periodismo.

Desde 1999 hasta el año 2006 profesor asociado del departamento de Historia Económica en la Universidad Carlos III.

En la actualidad es colaborador habitual de los diarios ABC y otras publicaciones. Desde noviembre de 2003 a diciembre de 2011 preside la Asociación de la Prensa de Madrid y desde abril del 2004 hasta septiembre de 2008 Presidente de la Federación de Periodistas de España (FAPE).

Autor de los libros “Rumasa” (Planeta, 1983); “Banca y poder, la pasión por ser banquero” (Espasa Calpe, 1993); “Ética en la empresa informativa” en “Ética y empresa, visión multidisciplinar”, (Fundación Argentaria-Visor, 1997).

El Gobierno le designó en mayo de 2004 como miembro del comité de expertos para la reforma de los medios de comunicación de titularidad del Estado.

Actualmente es Decano del Departamento de Periodismo y Comunicación Audiovisual Facultad de Ciencias de la Comunicación Universidad Antonio de Nebrija.