Más deuda y menos nacimientos

Cámara acorazada del Banco de España

Cámara acorazada del Banco de España

Entre la catarata de datos económicos y sociales que cada día aparecen en los periódicos hay dos esta semana que han pasado casi desapercibidos pese a su significado. Datos ciertos, no estimaciones, proyecciones o probabilidades. Me refiero a la cifra de deuda pública acumulada y la de nacimientos durante el primer semestre del año, ambas cifras revelan un estado de ánimo y una forma de hacer, nada esperanzadores en ambos casos.

La deuda pública acumulada según registro del Banco de España alcanzó a finales de julio los 1,47 billones de euros con crecimiento constante durante los últimos años. Más deuda destinada a financiar un déficit corriente, más gastos que ingresos antes de atender el servicio de deuda; déficit primario y recurrente que significa endosar a las futuras generaciones el coste y el pago del bienestar actual. En su mayor parte un gasto que no forma parte de los capítulos de ese tipo de inversión que promete futuros ingresos. La deuda pública es financiable, de hecho, se financia cada semana con emisiones de letras, bonos y obligaciones que el mercado suscribe a coste reducido, pero que en cualquier caso significa compromisos futuros que atenderán generaciones que poco tuvieron que ver con el compromiso asumido. Un déficit y una deuda asumidos sin demasiadas explicaciones, como si fueran recursos de libre disposición.

El otro dato contundente de la semana es el que se refiere a la evolución vegetativa de la población: nacimientos y defunciones y a la relación entre ambos. El saldo es negativo desde hace años y significa disminución de la población, compensada por la llegada de migrantes que ocupan lo que los locales rechazan tanto en empleo como en residencia.

La cifra de nacimientos durante la primera mitad del año actual no llega a los 160.000, la cifra más baja desde que hay registros fiables. Frente a los más 350.000 nacimientos al semestre a finales de los años setenta menos de la mitad Durante la última década. Al otro lado de la cuenta los fallecimientos durante las últimas treinta semanas (hasta 25 de julo) alcanzan la cifra de 275.000 una diferencia de cien mil para el primer semestre.

La caída de la natalidad no se explica solo por la renuncia de las mujeres a la maternidad sino por la dificultad que representa asumir esa responsabilidad. La mayor parte de la mujeres encuestadas desearían tener más hijos pero no sienten que dispongan de los recursos y las oportunidades para atenderlos. Un criterio que significa un fallo estructural del sistema, un problema de fondo al que se dedica poca atención y menos medidas para resolverlo.

La demografía es la base de la economía y del orden social; una demografía adversa, y la española lo es, indica fracaso del sistema, del modelo e insensibilidad por el futuro. Existen modelos de políticas natalistas, están probados en algunas sociedades europeas, pero requieren políticas de medio y largo plazo, algo que no entra en el radar de los políticos de coyuntura, los que solo están interesados en las próximas elecciones.

Sobre el autor de esta publicación

Fernando González Urbaneja

Nacido en Burgos en 1950, licenciado en Ciencias Políticas y titulado en Periodismo.

Desde 1999 hasta el año 2006 profesor asociado del departamento de Historia Económica en la Universidad Carlos III.

En la actualidad es colaborador habitual de los diarios ABC y otras publicaciones. Desde noviembre de 2003 a diciembre de 2011 preside la Asociación de la Prensa de Madrid y desde abril del 2004 hasta septiembre de 2008 Presidente de la Federación de Periodistas de España (FAPE).

Autor de los libros “Rumasa” (Planeta, 1983); “Banca y poder, la pasión por ser banquero” (Espasa Calpe, 1993); “Ética en la empresa informativa” en “Ética y empresa, visión multidisciplinar”, (Fundación Argentaria-Visor, 1997).

El Gobierno le designó en mayo de 2004 como miembro del comité de expertos para la reforma de los medios de comunicación de titularidad del Estado.

Actualmente es Decano del Departamento de Periodismo y Comunicación Audiovisual Facultad de Ciencias de la Comunicación Universidad Antonio de Nebrija.