Escrivá y José Carlos Díez se calientan mientras el INSS no contesta

José Luis Escrivá

EUROPA PRESSJosé Luis Escrivá

Que dos economistas discrepen con acritud no es novedoso, no estamos ante una ciencia precisa y exacta. Se han confrontado a cuenta del cálculo de las series desestacionalizas del paro. No pararemos las máquinas por el debate que no tiene más consecuencias que las malas formas de ambos. Parece como que se tienen ganas por razones más personales que técnicas. Que con su pan se lo coman, pero de un ministro hay que esperar cierta contención, aunque solo sea por la intensidad de su trabajo.

Puestos a trasladar alguna sugerencia al ministro de las pensiones (y de la inmigración) se le puede sugerir que se ocupe del funcionamiento de la cita previa en su ministerio. No es probable que pueda funcionar peor, no hay manera de conseguir una cita, ni siquiera telefónica. Mucho rollo con la digitalización que se propone como objetivo, pero el resultado final es decepcionante.

¿Tan difícil es armar un procedimiento y unos recursos suficientes para atender a los ciudadanos? Las pérdidas de tiempo y la decepción ciudadana a la hora de tramitar un permiso de residencia o de trabajo, una pensión o cualquier otra prestación es escandalosa e irritante.

El mismo gobierno que pretende imponer respuesta inmediata (no más de tres minutos) a los prestadores de servicios públicos en sus tramites telefónicos o digitales elude cualquier compromiso de respuesta, acumula listas de espera y de rechazo, y, en resumen, no contesta y no cumple con su obligación.

La pandemia complicó los trámites administrativos al anular la presencialidad y alejar a los funcionarios de sus clientes, pero acabadas las restricciones presenciales nada ha vuelto a la normalidad de manera que la Administración responde peor que nunca. Escrivá tiene amor propio, pretende ser un renovador, pero su casa no funciona. Ocupado en trifulcas profesionales no se ocupa de su responsabilidad que no es otra que las cosas “funcionan”, que los ciudadanos tengan interlocutor a tiempo y en forma.

El sistema de pensiones y prestaciones sociales una vez que uno está dentro de la normalidad funciona mejor que bien, pero acceder es complicado, aleatorio, incierto y desesperante. Recomiendan buscar las citas a altas horas de la noche o madrugada porque hay menos demanda. Pero el problema no es de demanda sino de oferta, de recursos disponibles para responder al ciudadano. ¿Tan difícil es resolverlo? ¿deberían encargarlo a alguna contrata bien preparada?

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