El Barça como caso: vender la casa para comprar cuadros

Laporta y Koundé, en la presentación del exsevillista

EFELaporta y Koundé, en la presentación del exsevillista

Gestionar cualquier negocio es complicado; dicen gentes experimentadas que entre lo más difícil está una universidad, un hospital o un club de futbol. En todos los casos hay que gestionar artistas (catedráticos, médicos y estrellas del deporte), es decir genios con personalidades complicadas y egos poderosos. En todos los casos se gestionan intangibles, emociones, expectativas… en resumen muy complicado.

Gestionar clubes de futbol del tronío del Madrid o el Barça, que son sociedades con difusa definición de la propiedad, forma parte de los casos para estudiar en cualquier cuela de negocios que se precie. Hora el caso del Barcelona C.F me parece de lo más sugestivo. Cómo llego a ser el más grande del sector durante la primera parte de lo que va de siglo, como se ha derrumbado durante el último quinquenio hasta una colosal quiebra técnica con patrimonio negativo por cientos de millones de euros, deuda milmillonaria en euros y salarios imposibles.

Cómo se llegó a semejante desastre constituye un reto para profesores avezados de esas escuelas de negocio que practican el “caso” como método de trabajo. Estoy seguro que alguien estará preparando ese caso o va a hacerlo en breve. Si interesante es saber cómo se produjo la caída del imperio, más interesante me parece el tratamiento que la nueva directiva estrena hace pocos meses está tratando de salir el embrollo.

El procedimiento inicial es sugestivo: para empezar, han creado un nuevo concepto financiero: “las palancas”. Las palabras siempre son importantes para definir y para disimular. Lo que llaman “palancas” hasta ahora se llamaba “venta de activos”. Es evidente que palanca suena mejor que venta; tiene aspectos más tranquilizadores y positivos.

Vender activos (mover palancas) supone siempre perder tamaño, capacidad, valor… se vende para compensar, para hacer frente a necesidades tan urgentes como recomponer los recursos propios que estaban en negativo. La venta de activos supone pérdida de ingresos futuros y por tanto recorte de potencial, de capacidad. Tiene sentido si con esas medidas se recupera potencial futuro, pero eso es hipotético.

El Barça no podía renovarse con jugadores-estrella por falta de capacidad de pago; antes tendría que reducir costes, vender jugadores y, al menos, dejar de perder. No parece que ese sea el camino posible, nadie quiere comprar lo que el Barça quiere vender, ni regalados. De manera que vende la casa, el patrimonio no deportivo, los derechos televisivos que son previsibles, pero hipotéticos. Vende la casa.

Con lo que obtiene (ya van 700 millones de ingresos) además de rellenar el capital, el patrimonio, podía reducir deuda cara ganar maniobra, o jugar con más audacia (por eso el caso merece estudio) y comprar jugadores, es decir potencial deportivo, capacidad para ganar títulos, seguidores ye ingresos.

Se ha lanzado a comprar como ningún otro club, ni los más saneados. Precisamente cuando está embarcado en una renovación del estadio (comprar futuro) de costes ahora de difícil calculo, solo es seguro que serán mayores de lo previsto.

El objetivo es llegar a ser uno de los mejores y con ello obtener más ingresos, buena parte ya comprometidos por 25 años. No hay marcha atrás, ni hay plan B. Si sala mal la única opción es la quiebra y el cambio de modelo societario y de naturaleza del club Una apuesta de mucho riesgo que si sale bien será el ejemplo del milagro que consiguen los audaces. Sin duda un caso de estudio tanto si sale bien como si fracasa.

De momento han aportado el concepto de “palancas”. No es poco. Se trata de vender la casa para comprar cuadros que luego merezca la casa original.

Sobre el autor de esta publicación