Resucitar a Thatcher, receta viejuna

Debate BBC

EFEDebate de la BBC 'Nuestra próxima primera ministra'

La señora Thatcher ocupa una página destacada en la historia británica y europea de la segunda parte del siglo XX, con luces y sombras, y su repetición a estas alturas del siglo XXI suena más como farsa que como ejemplo a imitar. La pretendiente al liderazgo del Partido Conservador (y a primera ministra) Liz Truss, se presentó al debate en la BBC frente al otro pretendiente, Rishi Sunak, un angloíndio con muchas credenciales, uniformada a lo Thatcher, aleccionada por alguno de esos consultores de imagen que imaginan que los electores se tragan lo que les pongan si va bien aderezado. Al margen del uniforme el otro chismorreo que ha interesado del debate son los accesorios, la bisutería barata de Truss frente al calzado de lujo de Sunak. Puro chismorreo para entretener.

El debate fue agrio y tenso, lo cual no debe extrañar ya que la batalla que libran ambos colegas de gobierno es a muerte, uno gana y otro pierde. Uno gana el cargo de primer ministro y otro se retira en espera que otra oportunidad que quizá no llegue.

El tema de fondo que discutieron fueron los impuestos, ambos pretenden menos impuestos (coherencia de conservadores) pero discrepan en como conseguirlo en una coyuntura como la actual que caracteriza las cuentas públicas de muy desequilibradas, con mucho déficit y mucha deuda. La señora Truss promete bajar los impuestos de inmediato, el señor Sunak se lo toma con más calma y propone equilibrar antes de acentuar el desequilibrio. Truss sostiene que además de reducir los impuestos se propone reducir el gasto adelgazando todos los ministerios hasta en un 20%; una promesa bizarra difícil de materializar.

El dilema del Reino Unido para designar un nuevo primer ministro es extravagante, muy poco democrático. Un motín en el partido que ganó las elecciones hace dos años se resuelve con el voto de sus militantes, unas decenas de miles de ciudadanos mayoritariamente blancos, ricos y del sur de Inglaterra, afiliados al Partido Conservador. ¿Representan al conjunto del país? Desde luego que no, pero van a decidir quién dirigirá el partido y el gobierno.

En la mayor parte de las democracias tumbar al primer ministro aboca a elecciones generales para recomponer el mapa parlamentario y de gobierno. No es el caso británico que otorga poderes a instancias intermedias de dudosa representatividad del conjunto de la nación.

El sistema es extraño, la aparición del fantasma de Thatcher advierte de una peligrosa conducción con el espejo de retrovisor que supone riesgo de colisión. El debate de los pretendientes fue interesante, los dos quieren que paguen las facturas sus hijos y nietos, es decir que el siguiente pague la ronda ya consumida.

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