Si lo hacemos tan bien, por qué nos va mal (pensamiento socialista)

Imagen del Comité Federal Extraordinario del PSOE

EFEImagen del Comité Federal Extraordinario del PSOE

Los dirigentes socialistas no se lo explican, ¿cómo es que haciéndolo tan bien las encuestas nos den tan mal? Lo primera parte está sobradamente acreditada en todas las declaraciones del presidente Sánchez y aguas abajo durante los cuatro años de gobierno. La autoestima de Sánchez está aprueba de decepciones y el sentimiento socialista de que este gobierno ha hecho mucho y bueno (SMI, Pensiones, reforma laboral, eutanasia, dependencia, antifranquismo, enfriamiento catalán…) es compartido por la parroquia afín a Sánchez. A los aspectos menos favorables les consideran incidentes necesarios, daños colaterales.

Con esas credenciales auto otorgadas ¿cómo es posible que las encuestas no reconozcan los méritos y detecten el traspaso de cientos de miles de votantes socialistas a la derecha, al PP? ¿Qué decepción perciben esos votantes? ¿qué imaginan que les va a otorgar la derecha? Las preguntas son reales, como lo es la respuesta tópica ante lo que se entiende. No nos entienden, comunicamos mal.

En esa clave hay que entender los relevos en el estado mayor de Sánchez que se reiteran a lo largo del año, especialmente desde el fracaso andaluz que confirmó que lo de mayo del 2021 en Madrid no fue anecdótico ni casualidad desafortunada.

Todas las encuestas de verano, incluida la del CIS colocan al PP a las puertas de la Moncloa a pesar de que su mayoría debe ser contundente, ya que confronta con los votos del esquema “Frankenstein” (tesis Rubalcaba) que suma izquierda y nacionalistas de todo tipo.

De momento los socialistas no cambian de estrategia “frente popular” y apuestan por relevo de personas que sean capaces de comunicar, de vender mejor un producto que consideran adecuado para ganar, para conseguir el voto de las “clases medias trabajadoras”, una categoría política/social/electoral muy imprecisa que no corresponden con los estratos habituales en los mapas de intención de voto.

Los estrategas de la Moncloa confían en que el crecimiento electoral del PP se haga a costa de Ciudadanos y de VOX; si los trasvases son entre estos partidos la mayoría de Sánchez puede estar preservada en día que toque votar. El problema radica en ese trasvase de votos socialistas a la derecha, algo que el Moncloa no entienden y no aceptan como hipótesis razonable. Lo ocurrido en Andalucía es letal para el PSOE, pero los estrategas de Moncloa no acetan que pueda extrapolarse a nivel nacional.

De momento lo que no entra en el debate interno socialista es que quizá no lo estén haciendo tan bien. Que a pesar del centenar largo de disposiciones legales con reparto de susidios y reconocimiento de derecho a minorías los electores no están satisfechos, ven más nuevos problemas que soluciones satisfactorias. Entender la realidad es condición necesaria y no suficiente para mejorar.

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