Sánchez expone todo el muestrario y consolida la coalición

Aplausos a pedro Sánchez tras su discurso en el Debate del estado de la Nación

EFEAplausos a Pedro Sánchez tras su discurso en el Debate del estado de la Nación

La parroquia gubernamental en el Congreso cerró filas con el presidente Sánchez tras su discurso sobre el estado de la nación. Las palabras del presidente consolidan la coalición PSOE-Podemos sin merma de los lazos con los demás grupos de apoyo parlamentario. “Sánchez se ha levantado de la lona…” concluían comentaristas cercanos al gobierno que sin antes hubieran señalado que estaba noqueado. El entusiasmo gubernamental era evidente tras un discurso inspirado por los unos y los otros, por Nadia y por Yolanda. Ahora queda por verificar la opinión de los ciudadanos medida a través de las encuestas de próximas semanas.

Al discurso de Sánchez se notan distintas influencias y énfasis. Como siempre no ahorró ninguna crítica a la oposición, que descalificó por hechicera y a la que no ofreció nada que no sea adhesión. A los nacionalistas no ofreció nada, hoy no tocaba, queda para el viernes en la entrevista con el presidente de Cataluña. 

Lo mejor del discurso me pareció la parte final, la del optimismo sobre la capacidad de la sociedad española para afrontar las crisis y salir adelante. En paralelo no se cortó un pelo a la hora de destacar lo bien que lo hace el gobierno y sus éxitos frente a la crisis. Pero eso es habitual en el relato de Sánchez. Quiso centrar como problema central, el más importante, la inflación, un mal que viene de fuera pero que perjudica a la mayoría. 

Detectado el mal advirtió que las medidas ya adoptadas: 15.000 millones de euros en apoyos, han recortado 3,5 puntos de inflación. Una afirmación imposible de verificar y por tanto fruto más de la jactancia que de los datos objetivos. Pero identificada la inflación como enemigo a batir las medidas propuestas se alejan de lo que dicen los manuales económicos para controlarla. 

El gobierno se propone insistir en los subsidios temporales para financiar becas y trasporte público que gozan de nueva prensa y que sirven para mitigar problemas, pero nada más ni menos. Para satisfacer a los socios y a algunas pasiones habituales, anunció impuestos a los bancos e insistió en los impuestos a las energéticas. Impuestos sobre unos beneficios extraordinarios con procedimientos no concretados.

Aumentar impuestos a grupos calificados como privilegiados no es nueva, se han creado varias figuras sobre los plásticos, las transacciones financieras, los servicios digitales… con pretensiones de recaudación milmillonaria que luego se ha quedado en la mitad de la mitad. 

El impuesto a las “odiosas eléctricas” viene de atrás y ha ido evolucionando hasta las energéticas, con el argumento de los beneficios caídos del cielo (ahora descalificados) pero sin concretar tipos y bases imponibles, lo cual supone que las expectativas de recaudación se quedan en “aspiraciones probables”. 

En resumen, un discurso inspirador para la parroquia gubernamental, que ha levantado el ánimo, “el mejor de Sánchez…” dice algún convencido. “El presidente ha echado el resto…” precisaba otro convencido. Lo que no queda tan claro es que lo propuesto sea lo adecuado para reducir la inflación y hacer frente a una crisis de suministros y de precios energéticos. 

Cuando pasado un tiempo se puede verificar la eficacia de lo propuesto se podrá concluir el éxito de la fórmula Sánchez.  

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