Las encuestas no valen, pero influyen

Reunión del Consejo europeo

EFEPedro Sánchez

(Sánchez en busca del voto perdido)

Tras la exitosa cumbre de la OTAN el presidente Sánchez no descansa, siguiendo la doctrina militar se esmera en la explotación y aprovechamiento del éxito. Por eso ha salido en tromba con declaraciones en los medios menos adversos para revertir las expectativas de las encuestas que desde hace semanas adelantan al PP y a la mayoría conservadora como potenciales ganadores. Los estrategas de la Moncloa estiman que en este momento van por detrás, pero ven posible la remontada a poco que se empeñe Pedro Sánchez en resistir hasta vencer.

Las encuestas son fotos fijas de un momento que sirven para marcar el recorrido y regular la intensidad, pero no son profecías que se cumplen inexorablemente. En cualquier caso, siempre es mejor ir por delante que por detrás. Y el PSOE/Sánchez va por detrás, no solo en número de votos y escaños potenciales, también en expectativas de coalición para sumar mayoría suficiente.

Queda mucho partido por delante y Sánchez está decidido a remontar amparado en su condición de resistente. La economía no le ayuda; las expectativas de hace pocos meses de una recuperación vigorosa (que predicaba la vicepresidenta Calviño) para finales del 2022 se han esfumado; más bien hacia una recesión, ojalá sea breve y modesta, que cancela buena parte del discurso previsto.

Otro de los argumentos para mantener el poder radicaba en el éxito de la refundación de Podemos/IU/otros encabezada por Yolanda Díaz capaz de movilizar el voto por la izquierda que amenaza abstención por frustración. En Moncloa siguen confianza en el factor Yolanda a la vista de su buena prensa y su valoración en las encuestas, pero la nueva marca no despega con definiciones que no pasan de generalidades bien intencionadas.

Con ese panorama en Moncloa han decidido que las encuestas valen poco pero influyen y que tienen que revertir la narrativa de perdedores, el rechazo a Sánchez y sus políticas que dan aire a la oposición sin que tenga mérito para ello. Se trata de no perder, de rescatar los votos perdidos e incluso los que (como se demostró en Andalucía) han migrado hacia el PP.

La nueva narrativa de Moncloa está escrita; la ha empezado a exponer Sánchez y tras él van todos los ministros, incluidos os que pueden estar llamados a encabezar listas electorales para autonomías o ayuntamientos. El relato gira en torno a dos ejes: primero lo bien que lo hace el gobierno dirigido por Sánchez, en medio de turbulencias y adversidades sin precedentes. Segundo, lo mala que es la oposición, oligárquica, regresiva, liberticida, obstruccionista y corrupta.

Sánchez quiere agotar la legislatura, que las generales lleguen a finales de enero del 2024 y que las autonómicas y municipales de mayo sirven de primarias para parar el deterioro, pagar las facturas pendientes y esperar tiempos mejores. Entre tanto hay tiempo para ajustar cuentas con los socios díscolos para ganar espacios de maniobra.

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