Los pobres de Madrid se le atragantan al gobierno Ayuso

leno en la Asamblea de Madrid

EFEAyuso

El informe de Cáritas sobre pobreza y exclusión social en Madrid se le atraganta al gobierno Ayuso, más en concreto a su portavoz Osorio que delante de las cámaras y los periodistas mira a derecha e izquierda buscando pobres… que no encuentra. Un gesto tan soberbio como estúpido que puede perseguirle a él y al PP. Imagino un cartel con ese gesto y el lema “el PP busca pobres”. Es probable que el gesto sea más que un error, que sea un estado de ánimo, un desprecio a una pobreza ajena a su mundo.

La presidenta Ayuso, a la que elogian como política popular, de barrio, que habla directo y claro, que huele la calle, no ha intuido que el gesto de su portavoz puede ser problemático y ha preferido apoyarle y doblar la apuesta. Avisa a la oposición que los servicios sociales de Madrid son muy buenos y desdeña los informes de Cáritas y equivalentes que excesivos.

Criticar a Cáritas y a las demás organizaciones sociales que se ocupan de las necesidades y denuncian la desigualdad no es inteligente, puede alegrar a esa pijería a la que molesta la realidad incómoda, pero no va bien para captar votantes para alcanzar mayorías.

La desigualdad y la pobreza sigue siendo un problema en sociedades aparentemente avanzadas. El informe de Cáritas es serio y consistente. Se puede debatir sobre el concepto de pobreza, pero se trata de un debate de poco recorrido que va contra la opinión dominante y que no es decoroso.

Es obvio que hay pobreza y que superarla es una tarea permanente que no tendrá punto final. Lo inteligente es reducir los espacios de pobreza con muchas políticas micro, cercanas a la gente y a los problemas. Políticas que implican a las organizaciones sociales intermedias sensibles a la solidaridad y el apoyo. Los subsidios no son la solución definitiva, pero son necesarios. La cuestión radica en su distribución, en el seguimiento, en la prueba y el error, para volver a empezar.

Osorio y Ayuso se equivocan posicionándose contra Cáritas aunque negarán que sea esa su intención. Pero es lo que han evidenciado. No se trata de practicar el “capitalismo compasivo” de los conservadores sino de construir sociedades inclusivas y equilibradas. Contra Cáritas hay poco que ganar, es ir contra la justicia y la equidad, más aun en una sociedad como la española, muy en concreto la madrileña, que tiene acreditado un espíritu solidario a cada oportunidad.

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