A quién quiere más Sánchez: ¿PNV o BILDU?

Aitor Esteban

| EAJ-PNV

Los diputados del PNV gozan de singular fama de gente seria, preparada y hábil para lograr sus objetivos. Su discurso es coherente, les interesa lo que va bien a sus intereses y lo demás no. Tienen pocos votos, ahora seis, pero han resultado determinantes para despedir a Rajoy (pocas semanas después de que apoyaran sus presupuestos) y para hacer presidente a Sánchez. Además, gobiernan el País Vasco con el apoyo, a bajo precio, de los socialistas vascos.

Con ese panorama su único grano es HB-Bildu que ejerce de segunda fuerza en el País Vasco (oposición), pero de socio de los socialistas en Madrid con creciente entrega y protagonismo. La estrategia de HB-Bildu tiene un gradiente de plazos. El objetivo final es gobernar en el País Vasco para materializar la independencia desbordando a los nacionalistas de derechas (el PNV). A corto plazo los objetivos son más concretos. Sacar a todos los presos de ETA y si para ello hace falta apoyar a los socialistas pues se les apoya sin reserva. Arnaldo Otegui lo ha explicado sin sutilezas.

Los votos de Bildu (cinco) son tan poco relevantes como los del PNV (seis). No son absolutamente necesarios para conformar la mayoría que apruebe los Presuouestos2022 de Sánchez, aunque son convenientes. El valor adicional de los votos de HB-Bildu es que forman parte de las condiciones de ERC (trece votos) sin los cuales la legislatura se acaba.

El PNV no ha querido confirmar, por ahora, que apoyará los Presupuestos; le queda una lista de exigencias para justificar cualquier postura. Pero estos días, una vez que ERC y Bildu han sumado sus votos a la coalición de gobierno, el apoyo del PNV es intrascendente.

Con ese contexto refresca la tesis de un futuro gobierno tripartito en el País Vasco (Bildu, socialistas y entornos de Podemos), con el PNV en la oposición y la derecha constitucional (PP y VOX) en el gallinero. El entendimiento (tácito o explícito) de PNV y PSE ha perdido brillo a medida que los socialistas se abren a otras posibilidades y al pragmatismo que han impuestos Zapatero y Sánchez con sus geometrías o aritméticas variables.

Tanto ERC como Bildu han tomado nota del posibilismo-oportunismo de sus adversarios nacionalistas (PNV y CiU) como partidos de gobierno, de coalición. Se trata de un viaje pragmático hacia el poder como itinerario para alcanzar el objetivo principal: la independencia con hegemonía de izquierdas. Los socialistas lo saben, pero no quieren rechazar a corto plazo los apoyos que les garantizan el poder.

Esta semana el PNV ha percibido que no es partido decisivo en Madrid, Aitor Esteban lo evidenció en el Congreso, y se preguntan ¿a quién quiere más Sánchez? La respuesta es sencilla: depende, a quien convenga en cada momento.