Gobernar es gastar… ¿y luego?

Pedro Sánchez

| Moncloa

Desde que Sánchez despidió a su primer equipo de cabecera (Calvo, Redondo, Ábalos) ha quedado más descubierto que antes, ha perdido defensas ejercidas ahora solo por el ministro de la Presidencia, su persona para todo Félix Bolaños, abogado de profesión y componedor de acuerdos a diestra y siniestra. Sánchez está más presente que nunca en los telediarios, es decir en la actualidad, y cada presencia exige un mensaje más o menos pedagógico, más o menos ilusionante y motivador.

Un lugar común de todos los mensajes de Sánchez es la promesa de gasto, de recursos públicos destinados a la causa de cada día. Todas son causas legítimas y defendibles, causas buenas, aunque no queda nada claro cómo se va a instrumentar cada promesa. Y no es fácil asignar recursos no previsto en los Presupuestos de cada año que pasan por no pocos controles y autorizaciones que tratan de evitar desvío de poder.

El profesor fuentes Quintana ilustró a varias generaciones de hacendistas y economistas y ocupó la vicepresidencia económica con Suárez durante nueve meses (1976-77) en un momento crítico de la economía española para evitar una catástrofe con medidas tan duras como coherentes. Una de sus frases más frecuentes era “gobernar es gastar”, expuesta con sentido entre irónico y crítico.

Gastar es lo sencillo, sobre todo cuando se utiliza dinero público. En muchas ocasiones es lo que hay que hacer, gastar para mejorar, inversión productiva, crear oportunidades. Lo cual pasa por evaluación ante y post, es decir proyecto y seguimiento de sus resultados.

Anunciar gasto público en un mitin o equivalente no suele ser la mejor señal de que ese gasto será eficaz por conveniente que parezca o por responder a demandas sociales de alcance. Gobernar es gastar… es cierto, pero gastar con cabeza, con método, con proyecto y con sistema de evaluación para confirmar que es lo correcto o poder rectificar a tiempo.

Si repasamos las promesas de gasto anunciadas en mítines y semejantes vemos que buena parte no pasaron de palabras que se llevó el viento y que otra parte apenas pasó del papel del anteproyecto. Gobernar es gastar… y algo más.