BBVA, mejor Turquía que EEUU o España

Turquía consolida la internacionalización del BBVA como tercera pata de un banco sustentado en el negocio mexicano, español y turco. Tres mercados distintos, tres monedas, tres áreas económicas. Una diversificación con riesgos, percibidos como oportunidad. La apuesta turca no es nueva, viene del 2011 cuando el banco dirigido por Francisco González sorprendió al mercado con la compra de la casi mayoría del Garanti (49%), uno de los grandes bancos turcos. En principio era una alianza con los accionistas turcos a los que se aportaría tecnología financiera; luego (2019) una integración al añadir el apellido BBVA a la marca original. Ahora consolidan la operación con la oferta pública para asumir el control y la titularidad. Para algunos es una huida hacia adelante para no reconocer un error, para otros una operación audaz para hacer buena una decisión previa que no salía tan bien como estaba previsto. Todo ello pendiente de autorizaciones de los reguladores turcos, europeos y españoles.

El BBVA vendió su posición en los EEUU, trabajada como estratégica durante décadas y saldada con pérdidas ante la dificultad y baja rentabilidad de un mercado maduro y competitivo como es el norteamericano. Casi simultáneamente renunció a la absorción del banco Sabadell que hubiera incrementado su cuota de mercado en España.

Durante estos últimos meses los dirigentes del banco español han estudiado la inversión alternativa a los Estados Unidos, casi diez mil millones de euros que reforzaron la solvencia y liquidez del banco, pero que necesitan una colocación rentable para poder retribuir los recursos propios. Primero eligieron la vía de recompra de acciones para su amortización, luego aumentaron la retribución para satisfacción de los accionistas, además había que invertir en crecimiento y la opción elegida ha sido Turquía.

Bien empieza lo que bien acaba; hasta ahora la apuesta turca ha ido mal pero la dirección del banco ha decidido hacer de la necesidad virtud: invierten en un negocio que conocen, en un país en el que ya están presentes y apuestan por el futuro de una potencia regional en una zona conflictiva. Cabe suponer que las autoridades turcas bendecirán al inversor que apuesta por su economía y que las europeas y españolas aceptarán la apuesta porque el BBVA es un banco solvente que no padece por desconfianza.

Al banco español le va bien en México, su principal mercado por rentabilidad; también dispone de una buena franquicia en España. Apuesta por Turquía y no por Estados Unidos, el tiempo demostrará si es acertado.