¿Y si Casado ofreciera pactar los Presupuestos 2022?

Alguien debe haberle dicho a Casado que en plan gruñón no gana espacio político ni votantes. Se ha notado en la sesión de control de la semana sorprendiendo a Sánchez con la oferta de pactar la renovación de los órganos institucionales pendientes (excepto el CGPJ). Desvanece así la acusación de los socialistas a los populares de anticonstitucionales por bloquear cualquier acuerdo. Tanto el gesto de Casado como la respuesta de Sánchez no apuntan cambio de tendencia, pero la oferta está servida y Bolaños y Egea, segundos espadas de ambos partidos y personas de confianza de sus jefes, han quedado en verse de inmediato para pasar de las musas al teatro, para desbloquear esas decisiones de mayoría cualificada para las que el voto de ambos partidos es imprescindible.

Ante el panorama romo, chato, agrio, decepcionante de la confrontación política actual, la oferta de Casado, aunque sea parcial, abre un paréntesis, una oportunidad. Normalizar las instituciones sería un dato positivo sobre la calidad de la democracia española cada día más cuestionada dentro y fuera.

Casado se fue arriba en la crítica el pasado domingo con unas declaraciones bravas a El Mundo en las que decía que España está quebrada o abocada a la quiebra, amén de otras afirmaciones subidas de tono que han llevado a los gubernamentales a arremeter contra el líder de la oposición acusándole de antipatriota. España no está en quiebra, aunque el déficit crónico y la deuda pública crecientes dan señales inquietantes para el futuro del país.

Llegados a este punto y aunque sea incurrir en política ficción, me atrevo a proponer al jefe del PP que, en coherencia con su sensación de punto final (quiebra), proponga medidas paliativas, respuestas urgentes y efectivas. Una de ellas puede ser ofrecer al Gobierno pactar los Presupuestos 2022 para la recuperación de una economía amenazada y amenazante.

¿Se imaginan el terremoto político que podría suponer un pacto presupuestario entre los dos partidos centrales? El cambio de expectativas y la señal de madurez y responsabilidad sería extraordinario. Retorno a la asombrosa España del consenso y pacto, para la construcción de una democracia europea.

Ese pacto presupuestario no es inverosímil, las diferencias presupuestarias entre ambos partidos son más retóricas que de fondo; afectarían a partidas en torno al más/menos 5% de los Presupuestos2022. Otra cuestión son las reformas estructurales sobre pensiones, mercado laboral, sistema tributario… donde las diferencias son más profundas por razones ideológicas y estratégicas.

Las cuentas del Estado tienen mucha inercia, la mayor parte de los gastos e ingresos están comprometidos, son obligados; y en lo discrecional ambos partidos pueden ponerse de acuerdo a poco que lo intenten con buena voluntad e inteligencias emocional. Las consecuencias automáticas de ese acuerdo pueden ser insospechadas, para bien; incluso para beneficio de ambos partidos y tranquilidad de la ciudadanía.

Si Casado hiciera esa oferta sería difícil para Sánchez rechazarla, tendría que iniciar una negociación para no ser el bloqueador. Es ciencia ficción, muy improbable, pero no me negarán que podría dar pie a una historia interesante.