Un Presupuesto (el del 2022) 'precioso'

A lo largo de los últimos cuarenta años largos he escuchado muchos calificativos de los Presupuestos anuales del Estado; el más frecuente es “los más sociales de la historia”, pero también expansivos, ajustados, oportunos, brillantes, constructivos… pero nunca el que utilizó la ministra de Hacienda al anunciar que el gobierno de coalición ha pactado el anteproyecto de ley de Presupuestos 2022: “son unos Presupuestos preciosos”.

El diccionario dice de la voz “precioso”. “adjetivo”. Como primera acepción: “Excelente, exquisito, primoroso y digno de estimación y aprecio”. La segunda es algo insidiosa. “de mucho valor o de elevado coste”, y la tercera peca de despectiva: “chistoso, festivo, decidor, agudo”. ¿Cuál es la acepción preferida de la ministra”? Sospecho que la primera, aunque puede cuadrar mejor la segunda y en ningún caso la tercera ya que no va con cuentas y dineros.

La ministra tiene motivos para estar enterada de las cuentas del Estado ya que lleva tiempo en el ministerio y cuenta con equipos preparados y competentes para construir las cuentas públicas. Y si la ministra encuentra “preciosas” las del próximo año será que ha encontrado en tanto número belleza, exquisitez. De manera que habrá que esperar que el gobierno otorgue luz verde a semejante preciosidad y la envíe al Congreso para su debate y aprobación.

La ministra de hacienda no responde al perfil típico de los ministros del ramo que suelen ser gente adusta y propensos al no; todo lo contrario que la señora Montero que es risueña, espontánea y asertiva. Con respecto a las Cuentas del Estado la verdad es que van a su aire estos últimos dos años afectados por fenómenos imprevistos como la pandemia y sus efectos en la actividad económica y en los gastos e ingresos públicos.

Las previsiones con las que se construyeron los Presupuestos 2022 a partir del verano están sometidas a revisión a la baja pero eso no afecta a la “preciosidad del trabajo de Hacienda, incluidos los retoques impuestos por la Moncloa y a falta de las reivindicaciones de los 22 diputados de distintos grupos que cuyo voto es imprescindible para que esos “preciosos” Presupuestos entren en vigor. De manera que quedan por concretar detalles que sin ser sustanciales serán significativos.

La ejecución presupuestaria de los últimos años no se ha ajustado con precisión a lo previsto, más gastos de los estimados y menos ingresos de los pretendidos. Los nuevos impuestos que entraron en vigor este año han sido mucho menos efectivos de lo esperado.

A estas alturas del trámite se puede confiar en que la preciosidad presupuestaria responda a la primera acepción (excelentes) y no a la segunda (elevado coste) y en absoluto a la tercera (chistoso).