El IPC entra en escena

Los últimos datos del IPC, azuzados por la crisis energética, devuelven al debate de la política económica los riesgos de inflación y la amenaza de una carrera de anticipaciones para mantener o ganar capacidad adquisitiva. No es solo un caso español, también europeo y mundial que inquieta a los bancos centrales ya que si persiste la tendencia alcista tendrían que anticipar medidas de control monetario y subidas de tipos de interés.

De momento los bancos centrales consideran que las subidas del IPC son coyunturales, que se deben al encarecimiento coyuntural de materias primas, sobre todo gas y petróleo, que decaerán con el paso de los meses. Pero esa hipótesis se debilita con el paso de las semanas y crece el temor a un retorno de la inflación. El banco noruego se ha adelantado con la subida de un cuarto de punto, por si acaso.

Las estimaciones del cuadro macro del gobierno en las que se sustenta el proyecto de Presupuestos se queja viejo, aunque la vicepresidenta responsable insiste en el mensaje de tranquilidad, de una economía “robusta” y líder de crecimiento en Europa. Mensaje coherente con los anteriores de un gobierno optimista, aunque suele equivocarse. Los últimos datos de empleo (septiembre) ayudan al gobierno para sostener su hipótesis, pero los analistas asumen tras los datos del PIB del 2º trimestre y los del IPC de los últimos meses que nos precipitamos hacia menos crecimiento y más inflación. Un escenario que complica la recuperación y que abre interrogantes pesimistas para el futuro.

El gobierno ya ha ofrecido a los funcionarios un aumento salarial del 2% que los sindicatos rechazan por escaso. Y el aumento de las pensiones no será menor, aunque la hipótesis de partida era del 0,9. Cada punto de aumento tiene impacto milmillonario en las cuentas públicas.

La señal que el gobierno envía a la negociación colectiva y a las rondas de revisión de contratos tanto públicos como privados es que el 2% de incremento será punto de partida con otro de llegada en torno al 4%, que es la actual tasa de inflación interanual. Las estimaciones de los expertos son de un IPC interanual en diciembre cerca del 4%, con un 2,7% como media del año. Para el próximo año estiman un 1,3% para diciembre y el 2,2% de media anual.

La credibilidad de las estimaciones es baja por experiencia. La crisis energética arrancó con la elevación del precio del gas y de la electricidad a finales del invierno y ha alcanzado notoriedad que incentiva las inquietudes e introduce un escenario nuevo que ocupa todo el escenario económico y social. Preocupa a las autoridades comunitarias, a los bancos centrales y a todos los gobiernos, incluido el español que se mueve en terreno muy movedizo.

El IPC es un artefacto peligroso que los agentes económicos y los ciudadanos perciben como amenaza ante la que hay que protegerse tomando ventaja, adelantándose. La inflación se percibe como peligro y si no se contiene a tiempo nos llevará a un laberinto de desconfianzas que complicarán la recuperación. Así que economía “robusta”, pero no tanto.