La politización de la electricidad

El fichaje de un socialista sin cargo por parte de Iberdrola es anécdota que se convierte en categoría. La compañía dice que incorpora una persona avezada en los medios de comunicación para explicar su posición, para facilitar el diálogo con la sociedad y con los reguladores. Y la lectura pública confirma las incestuosas relaciones de partidos políticos e industria eléctrica, ratifica que en torno a la electricidad anida algo que huele a tráfico de influencias. Cabe suponer que ni al gobierno (y la oposición) ni al sector eléctrico les conviene una lectura que apunta a figuras sospechosas que tienen que ver con el cohecho y la prevaricación. No hay datos que avalen semejante tesis, pero sobran indicios, sospechas y señales que apuntan en esa dirección.

¿Qué tiene el socialista Carmona que Iberdrola desee? No parece que las relaciones de Carmona con los dirigentes de su partido y más en concreto con el gobierno tengan algún valor. La propia reacción que ha merecido de sus compañeros de partido le convierten más en apestado que en cercano. No parece que Carmona pueda aportar a Iberdrola proximidad, relaciones, influencia política.

Aunque es obvia esa carencia Iberdrola va a formalizar el fichaje con algún objetivo, con la pretensión de que “añada valor” a la compañía. El tiempo dirá que hay al fondo del fichaje porque no van a faltar voces que requieran a los dirigentes de la compañía, en concreto a su presidente que es persona de autoridad y carácter, explicaciones y resultados. El escrutinio de los pasos de Carmona en Iberdrola va a ser permanente y no van a faltar intérpretes críticos del desempeño de Carmona.

La lista de políticos-altos cargos de los distintos gobiernos en los distintos formatos de consejos de las eléctricas (de filiales, de la matriz, de asesores…) es notoria y tiene pocos precedentes en otros sectores económicos. Lo cual ha justificado la acusación de “puerta giratoria” para el tráfico de influencias, no tanto por lo que puedan ejercer esas personas directamente cuanto por el mensaje de que los que ahora están tomando decisiones pueden aspirar a oportunidades semejantes.

En medio de una crisis energética que se ha convertido en España en una crisis política que provoca una confrontación pública entre el gobierno y el sector, el fichaje de un político es de lo más inoportuno, un disparo en el propio pie. De la confrontación de un sector con el gobierno, con cualquier gobierno, solo hay un perdedor a corto y medio plazo: el sector.

Las eléctricas han perdido rentabilidad y capitalización desde que están en el foco del conflicto identificados como los malos, egoístas y codiciosos; los que suben las tarifas y asfixian a los débiles. Un potente argumento para construir un relato popular imbatible. Sabíamos que la electricidad conduce mucha política, pero evidencias de este tipo no disipan las sospechas de conspiración.