Casado ante su destino (incierto)

Pablo Casado puede ser presidente del gobierno de España algún día; es posible, incluso es probable, sobre todo por deméritos de su adversario y actual titular del gobierno. Ambos lo saben, ambos están emplazados para la próxima cita electoral que, salvo imprevistos probables, será a finales de 2023. Un horizonte de largo plazo (en política mañana es medio plazo y pasado largo), dos años larguísimos a lo largo de los cuales se acumularán acumular deméritos, el uno por fracaso de gobierno y el otro por decepcionante oposición.

A lo largo de la semana pasada el Partido Popular programó una serie encadenada de escenarios y actos para reforzar la imagen y posición del partido y, sobre todo, de su líder. El volcán de La Palma les jugó una mala pasada al arruinar protagonismo a su espectáculo. Porque de espectáculo se trataba, de exhibir abrazos y amistades, abrazos y saludos. Como remate en la plaza de toros de valencia que trae recuerdos de buenos tiempos para los populares.

He preguntado a algunos colegas y personas interesadas en el día a día de la política sobre si habían escuchado de boca de los jefes del PP, incluido Casado, algo de sustancia, alguna idea inteligente o novedosa, algún argumento como para confiarles la papeleta electoral con expectativas. A mi nada me ha llamado la atención en ese sentido y a cuantos les he preguntado tampoco me han llamado la atención sobre algo significativo.

Los más enterados y atentos advierten que en la Convención no se trataba de exponer ideas o proyectos, sino simplemente de ofrecer imágenes, envoltorio, sensación de ser capaces de ganar, de unidad y voluntad de ganar. Si era eso, puede que hayan cumplido objetivos, incluso pese al viaje a La Palma de Pedro Sánchez, presencia legítima, que mermó impacto al espectáculo PP.

Quienes pronostican que Casado no va a llegar a la próxima cita electoral van quedándose sin oportunidades; lo más probable es que llegue y que lo haga con posibilidades; las que le otorgan todas las encuestas (excepto el CIS que vive en otro mundo). Otra cuestión es que obtenga escaños suficientes para tejer una coalición para gobernar. Para eso falta mucho por tejer y aclarar, incluidos imprevistos imprevisibles. Incluido lo que vaya a ocurrir a la izquierda del PSOE, donde Yolanda Díaz, la política mejor valorada del actual censo de políticos de primer nivel, encabeza una alternativa personal, original y con posibilidades. La actual ministra de Trabaja supone una oportunidad para Sánchez si unifica la izquierda a la izquierda, pero también una amenaza para un PSOE debilitado si pierde oportunidades de repetir en el gobierno.

En resumen, lo más probable es que Casado encabece la derecha, posible es que gane las elecciones (que no quiere que llegue a gobernar) y que por camino pasen cosas que son imprevisibles.