Fascinados por el volcán, suben las audiencias

A Pablo Casado el volcán de La Palma le ha opacado el foco de la Convención que debe consagrarlo como líder indiscutido. La que podía haber sido una buena cosecha de minutos en los noticiarios para el discutido líder de la derecha se ha quedado en unos pocos segundos en colas. Mala suerte, el volcán se ha llevado todo el foco de los noticiarios que han ofrecido programas especiales para seguir el curso de la lava arrollando campos y viviendas hasta llegar al mar.

Las imágenes de la evolución del volcán son fascinantes, aunque sean reiterativas; tanto las erupciones como el recorrido de la lava proporcionan secuencias que atrapan a los espectadores, tanto las imágenes como el relato y las explicaciones que las acompañan. ¿Cuántos metros recorre la lava cada hora?, ¿cuándo llegará al mar? ¿con qué consecuencias?... son preguntas que atrapan millones de espectadores a todas las horas del día.

No faltan críticos del espectáculo televisivo, sobre todo los ajenos al medio, en muchos casos envidiosos de su impacto. Pero, qué otra cosa pueden y deben hacer los responsables de los noticiarios. Su deber es informar, con la máxima exactitud posible, reclamando opiniones solventes, ordenándolas, dando voz a los testigos y a las víctimas… ese es su trabajo, por eso cobran.

Han hecho su trabajo con pulcritud, con intensidad y profesionalidad. Todos los noticiarios se han esforzado por ofrecer imágenes precisas, impactantes, recabando opiniones con fundamento. También atendiendo a las víctimas del volcán que aparecen en todos los medios lamentando su situación con pruebas muy evidentes.

El trabajo de los medios incluye también la crítica, detectar errores, irregularidades, malos comportamientos… especialmente de las autoridades responsables de la respuesta a la tragedia. Por los visto en los medios el comportamiento de las ayudas está siendo eficiente, coordinado, responsable e incluso rápido. Las comparecencias en los medios de políticos y funcionarios de la seguridad y la protección civil, así como de los expertos no ha merecido críticas. Y otro tanto para las ayudas de la solidaridad de vecinos cercanos y no tanto que tratan de socorrer a los damnificados por la catástrofe.

La fascinación generalizada por el volcán es lógica; lo merece, y la respuesta de los medios, especialmente de las televisiones, tan criticadas al menor desliz y antes de que ocurra, me parece que hasta ahora ha sido profesional y acertada. Que suban las audiencias es justo premio al buen trabajo informativo. La buena oferta crea demanda.