Descrédito de las previsiones económicas

El INE publica, según calendario, su estimación de crecimiento económico (comportamiento del PIB) para el segundo trimestre que rectifica el avance difundido a finales de junio con los datos de los dos meses anteriores y estimaciones para el junio. La rectificación es sustancial, deja el crecimiento del trimestre en el 40% del publicado como avance. Es frecuente que las estimaciones se rectifiquen con datos actualizados, pero no con la magnitud de este caso.

Frente a un avance de crecimiento del 2,8% que ha sustentado las previsiones optimistas para el año del Gobierno, la OCDE, la CE e institutos de análisis (consenso del mercado), el dato del INE conocido ahora supone un jarro de agua fría: crecimiento intertrimestral del 1,1%, con debilidad en todos sus componentes, tanto oferta como demanda. En términos interanuales la rectificación es más matizada (17,5% de aumento, 2,3 puntos menos que el estimado antes.

Las estimaciones son… estimaciones, no datos. Conviene tomarlas con cautela y escepticismo crítico. Además, hay tantas estimaciones que sufrimos epidemia de datos, que escalan a los titulares con sesgo exagerado y populista. Si el 2,8% de junio sustentaba el argumentario optimista, casi triunfalista, del gobierno, ahora el 1,1% abona las tesis catastrofistas. Justo cuando se preparan los Presupuestos para el 2022. Ni lo uno ni lo otro. Lo cierto es que la crisis fue muy intensa, más que la de otros países vecinos más resilientes y estables. Y que la recuperación es más vacilante de lo que desean los responsables económicos.

Con los datos últimos la recuperación alcanza la cota del 90% sobre los niveles del cuarto trimestre del 2019, y supone alcanzar el 60% de lo perdido. Es decir que queda mucho por recuperar cuando las políticas activistas del Banco Central empiezan a decaer.

Lo peor de los datos conocidos esta semana es la pérdida de productividad, un dato al que se presta poca atención, pero que debería colocarse en el foco de atención, ya que una economía como la española, afectada por un problema severo y crónico de empleo escaso y precario solo logrará superarlo con productividad. Más productividad que facilite elevar salarios, sobre todo los más bajos y ampliar el potencial de crecimiento. Menos productividad significa ir atrás como el cangrejo.

Una actualización de datos como la anunciada por el INE para el segundo trimestre debilita la credibilidad de las estimaciones e invita a restar atención a los pronósticos que producen efectos psicológicos indeseables.