PSOE-Podemos-ERC, atrapados en un póker perpetuo

El gobierno vive peligrosamente cada trámite parlamentario; atrapado en una partida de póker perpetua con varios compañeros de viaje que echan el resto a cada rato. Tan atrapados todos ellos que están adaptados al azar de cada votación confiados en felices finales parciales con reciento de fichas.

El gobierno juega primero con Podemos y afines, sus socios de gobierno con los que alcanzan acuerdos probables con el típico “toma y daca” de socios inestables pero necesarios. Los dos se necesitan y no quieren romper porque las alternativas son peores. Podemos no pueden tumbar al gobierno porque sus expectativas electorales son malas y el PSOE tampoco puede ahora salir del abrazo con la izquierda porque tampoco cuenta con expectativas electorales tranquilizadoras. Por eso lado la suma de 155 votos (y media docena más de afines con pasan facturas que se pueden pagar.

Pero no es suficiente, se requieren más participantes en la partida que juegan con restos más exigentes. Las condiciones de los vascos del PNV (seis votos) son conocidas. Sumar los cinco de Bildu corre a cuenta de Podemos que aplica la tesis del mal menor en el último minuto, cuando el asunto pinta muy mal.

Más complicados son los 13 votos de ERC, decisivos en todos los casos. También se necesitan uno y otro, pero ERC tiene que mirar a los dos lados, al del gobierno y al de sus adversarios independentistas con los que compite de forma permanente. Por esa competencia ERC tiene que conseguir del gobierno socialista buenos réditos para justificarse ante su electorado y garantizar su liderazgo (por poco) en Cataluña.

La cuestión está en hasta cuándo y hasta dónde aguantará Sánchez en la mesa y en la partida. ERC pone condiciones en cada votación, en la tibia reforma de las pensiones, desde luego que en los Presupuestos para el 2022 y en la larga lista de leyes pendientes incluidas las que va a requerir la aplicación de los fondos europeos que son soporte de la recuperación y tarjeta de visita de los socialistas para las elecciones del 2023.

Una partida muy larga, muchos meses por delante y muchos desafíos. Tano Podemos como ERC saben que no tienen alternativa a los socialistas, cualquier otra composición les va al y más vale lo que tienen que algo peor. Y lo mismo piensa Sánchez que aspira a otra legislatura con mayor margen de maniobra. No es probable que adelante las elecciones por mucho que le aprieten los socios, ni que estos le llevan al agotamiento. De manera que la gobernabilidad se asienta en una perpetua partida de póker con fondos del común, con el tesoro de banquero forzoso, al menos hasta que los acreedores externos digan que no va más.