Muface, marrón presupuestario pendiente

Hacienda Y Seguridad Social asumieron en la última remodelación competencias financieras en materia de Función Pública, concretamente las referidas a MUFACE (y regímenes hermanos en Justicia y Fuerzas Armadas) y a las clases pasivas (pensiones) que están bloqueadas en cuanto a nuevas incorporaciones, y que se gestionan en el esquema del sistema de pensiones (Ministerio de Seguridad Social y más materias) con respeto a los derechos adquiridos y al modelo vigente hasta ahora. Integrar las Clases pasivas en el sistema general de Seguridad Social sería un paso lógico pero supone costes de imagen, inseguridad, y posibles perjuicios en algunos casos, por ejemplo con la edad y condiciones de jubilación de algunos colectivos importantes (docentes, Correos…).

Más actual y relevante es el caso de MUFACE que está en plena negociación de sus primas para los próximos dos años. Las aseguradoras que negocian, fundamentalmente Adeslas y Asisa, atienden a 1,8 millones de funcionarios (el 80% de los que tiene derecho de elección de sistema sanitario, sistema público o aseguramiento privado). Un porcentaje elocuente en cuanto a la preferencia de ciudadanos con capacidad de elección.

El tema se complica por el hecho de que la póliza de esos funcionarios supone un coste por persona del orden del 70% del coste por asegurado en el sistema público, con el dato adicional de que el colectivo de funcionarios está más envejecido que el del aseguramiento general. Las aseguradoras que prestan servicio a MUFACE insisten en que no cubren gastos, aunque tampoco pueden prescindir de esas pólizas que representan un porcentaje abrumador de su facturación.

Hacienda es consciente de los datos, conoce los números y está dispuesta a aceptar una mejora de la póliza de hasta el 7% para el nuevo convenio, que las aseguradoras consideran insuficiente. El problema es viejo, se arrastra desde hace años y se le va dando patada adelante en espera de una coyuntura favorable que no llega nunca.

Los socios del gobierno por la izquierda quieren acabar con el sistema MUFACE y con el sistema sanitario privado incluido el mutual. No tiene fácil solución el problema. Asumir el colectivo MUFACE puede ser insoportable para un sistema público muy tensionado, pero mantener el actual status quo también tiene riesgos de reventar. Es uno de esos “marrones” presupuestarios y políticos pendientes que ningún gobierno se atreve a afrontar; prefieren ir trampeando mientras el asunte aguante.