Bruselas no entiende el bloqueo del CGPJ

Si tu mano escandaliza, córtatela: más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos al infierno, al fuego que no se apaga. Y, si tu pie escandaliza, córtatelo: más te vale entrar cojo en la vida, que ser echado con los dos pies al infierno. Y, si tu ojo escandaliza, sácatelo: más te vale entrar tuerto en el reino de Dios, que ser echado con los dos ojos al infierno, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga.

(Mc 9, 43.45-48).

En Bruselas los dirigentes de la Comisión Europea no entienden, no comparten, el debate español sobre la renovación del Consejo del Poder Judicial. No dicen lo que hay que hacer, no entra en sus competencias, pero avisan de que suena mal, huele mal y perjudica la reputación de la democracia española. No parece que esa opinión conocida y divulgada impresione a los políticos españoles que encabezan los dos partidos de la mayoría parlamentaria cualificada, que siguen encastillados en su posición y decididos a no ceder en sus respectivas razones. Sostenerla y no enmendarla.

Tanto Sánchez como Casado son responsables máximos y exclusivos del bloqueo. Más responsable uno que otro, muy probable. Los argumentos de Casado son más inconsistentes que los de Sánchez, también es probable. Pero ninguno sale bien librado.

Desde el gobierno no resisten la tentación de descalificar directamente al actual CGPJ y especialmente a su actual presidente cuya biografía se revisa con dedo acusador. Tampoco se aguantan la acusación gruesa y grosera a sus adversarios de anticonstitucionales. Y desde el Partido Popular se percibe que están cómodos con el bloqueo, que no les va mal, al menos en apariencia, olvidando que al que le va mal es a España, a la estabilidad institucional y a la normalidad democrática.

Ni los unos ni los otros acreditan cintura negociadora para proponer una lista que resulte inobjetable, que supere la identificación de lotes por partido. El Evangelio propone que si algo escandaliza, evítalo (corta) porque las consecuencias son penosas. Vale el consejo: si la lista escandaliza cámbiala, elabora una lista que no merezca rechazo.

Entre los seis mil jueces y fiscales de carrera con experiencia y hoja brillante de servicio al Estado, y varios miles de juristas con trayectoria y prestigio hay decenas y centenas de nombres dispuestos a prestar un servicio a España y a su reputación democrática. Sánchez y Casado tienen que componer esa lista inobjetable que supere la filiación ideológica y traslade calma y serenidad al poder judicial. Bruselas no entiende la situación, realmente es incompresible, injustificable la irresponsabilidad de la pareja de jefes de partido.