Del “procés” 1.0 al “procés” 2.0

Sostiene Félix Bolaños, ministro de la Presidencia y voz de Sánchez en ausencia de éste, que el “procés” hacia la independencia de Cataluña ha concluido, está muerto. Una tesis probable, con datos para sostenerla; aunque también hay datos en sentido contrario, ya que ninguno de los protagonistas del procés original asume su fallecimiento. Los unos mantienen la estrategia unilateral y los otros sostienen que no hay condiciones objetivas y toca abordarlo con calma y con otra estrategia. Para unos el horizonte llega hasta el 2023, para otros hay que ir a una fecha más lejana, otra generación. En resumen, confusión de confusiones; puede que sí, pero puede que no.

Lo que sí parece evidente es que el “procés” 1.0 que empezó el año 2012 tras la frustración por el nuevo Estatuto (y otras circunstancias no reconocidas) pasa página hacia otro “procés” 2.0. La reunión en el palacio de la Generalitat entre representantes del gobierno de España y del gobierno de Cataluña, la llamada mesa para el reencuentro, abre otro “procés”.

Sánchez y Aragonés se encontraron, hablaron (una hora más de lo previsto), sentaron a sus ministros para seguir hablando y concluyeron que “van en serio”, que van a seguir hablando, aunque con más discreción, sin notoriedad, que dan el paso del conflicto al diálogo sin que nadie renuncia a su posición. Los unos por el referéndum de independencia y los otros por el reencuentro, con asuntos concretos, con los temas pendientes.

Lo más relevante de la reunión de la mesa es que no concluye con desacuerdos que lleven al punto final. Lo importante es que habrá más acuerdos; no habrá actas de las reuniones sustituidas por comunicados concertadas.

El horizonte está puesto en las elecciones del 2023, las autonómicas, las municipales y las generales, en el orden que toquen. Hasta entonces hay que barajar y mejorar posición electoral. Unos y otros quieren salir ganadores en esos comicios. Los independentistas aspiran a alcanzar el Ayuntamiento de Barcelona y mantener la Generalitat: Los socialistas aspiran a lo mismo. Quién gane en ese momento marcará el alcance del “procés” 2.0. De nueve el concepto de “conllevanza” (sufrir y soportar algo adverso) que acuñó Ortega hace ochenta años con acierto que el tiempo acreditó.

El objetivo de Sánchez es bastante claro: mantener la mesa, el dialogo como objetivo en sí mismo, resistir para ganar las elecciones en Cataluña y dirigir el reencuentro; dejar el “procés” sin oxígeno, agotado en sus propias contradicciones.