11º mandamiento: si te vas no estorbes (para Esperanza Aguirre)

No recuerdo a quién se lo escuché, pero me pareció un consejo muy pertinente que me he aplicado y he sugerido a cuantos he podido en el trance de dejar un cargo, una responsabilidad o un trabajo. Undécimo mandamiento, cuando te vayas no estorbes. No es fácil resistir las tentaciones de aparecer en público y estorbar cuando ya no toca. En ese momento, para que te atiendan tienes que gritar, impactar, exagerar porque los micrófonos no se acercan cuando pierdes el poder; para que te entrevisten o te llamen a las tertulias tienes que subir el tono, epatar.

Esperanza Aguirre está fuera de la línea de mando, ha sido una política de largo recorrido con muchos años en primer plano, muchos cargos llamativos y bastante poder. Se fue porque quiso y porque repetir tenía riesgos y se hacía muy cuesta arriba; demasiadas letras pendientes que se estaban presentando al obro; demasiados excesos durante su largo mandato; demasiados colaboradores mal elegidos que acabaron empapelados y condenados por comportamientos deplorables.

La respuesta del secretario general del PP, el niñato de Murcia, ha sido tan precisa como contundente: de la etapa Aguirre mejor olvidar. Y Esperanza no puede replicar. Lanzarse en apoyo de Isabel Ayuso para que encabece el PP de Madrid y apriete a Casado, no era necesario, ni siquiera oportuno en este momento. Puede perjudicar a la candidata en vez de reforzarla. Abofetear a la actual dirección de Génova incitando a los periodistas a destacar las divisiones internas en el PP, tampoco parece la ayuda oportuna, más bien todo lo contrario.

¿Qué pretende Esperanza, al margen de estorbar? Probablemente no pretende nada, ella es así, espíritu libre, protagonista principal en la boda y en el bautizo; va a su aire y le gusta epatar, ir más lejos, atreverse, provocar y llamar la atención. El recorrido político de Esperanza Aguirre se acabó cuando abandonó la presidencia del PP madrileño, previa salida del gobierno.

Con sus declaraciones de esta semana ha conseguido volver a los telediarios con más pena que gloria, más instrumental que otra cosa; no se sentirá utilizada, no se presta a esas aventuras, pero ha sido utilizada, aunque la importe una higa. Lo que ha conseguido es volver al escenario por un rato.