Barajas como agravio

En su día la Feria de Barcelona era la más importante de España, mientras la IFEMA de Madrid languidecía en la Casa de Campo. Un visionario presidente de la Cámara de Comercio de Madrid, Adrián Piera, imaginó una IFEMA ambiciosa y el alcalde socialista del momento, Tierno Galván, le otorgó crédito (“si lo dice usted, Piera, tendrá razón”). Hubo más apoyos y concursos pero la Feria de Madrid escaló al liderazgo peninsular y a convertirse en una de las relevantes de Europa, mientras en Barcelona se enredaron en un debate de galgos y podencos sobre la ampliación de su Feria. Nadie conspiró contra Barcelona fueron las autoridades catalanas las que se obstaculizaron, zancadillearon y perdieron oportunidades.

La posterior ampliación de Barajas, sobre todo la T4, fue decisiva para consolidar IFEMA y provocar celos y envidias en Cataluña que optó por el agravio. Invierten en Barajas y no en el Prat que es más importante; nos obligan a pasar por Barajas para las conexiones internacionales… se amplió el Prat para acortar diferencias y porque había mercado en Cataluña, sobre todo turismo, pero el agravio no paró. Lo que cabreaba era que Madrid creciera y fuera a más.

Lo ocurrido estos días con la ampliación del aeropuerto barcelonés me recuerda el caso de las Ferias. Más aun el artículo de Juliana en la Vanguardia de ayer, probablemente irónico, en el se peguntaba si los aviones que llegan a Barajas consumen agua de rosas y no afectan a patos y humedales próximos. ¿Cómo es que los ecologistas madrileños y la izquierda local no protesta contra la ampliación de Barajas? Algo así como que para aliviar a los catalanes enfadados Madrid debería renunciar a sus oportunidades. Si Barajas no amplia capacidad se hace más llevadero lo de El Prat. Curioso.

Al fondo aparece el mito del hub (aeropuerto con conexiones internacionales). Barcelona quiere un hub, lo merece tanto como Madrid. Sin duda, tanto como Milán, Roma o Lisboa que también aspirar a un hub. El problema es que ese activo no se compra en un gran almacén ni en una subasta. Para que algo merezca la condición de hub hace falta no solo un aeropuerto adecuado, también compañías, al menos una y potente, de referencia que propicie las interconexiones. Barajas es lo más parecido a un hub, pero lejos de Londres, París, Fráncfort e incluso Ámsterdam. Aquí se utilizan los conceptos (hub) sin entrar en detalles, sin saber muy bien su contenido. Lisboa, que está ampliando su aeropuerto, aspira a los mismo que Barcelona sin armar ruido, con inteligencia y consenso. Y Barajas satisface las necesidades de Madrid sin molestar, por eso la gente no sale a la calle para limitar lo que funciona.